Panorama electoral de 2020

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Es de socorrida percepción y criterio, que ante una oposición fragmentada, empezando por el PRM, presumible principal partido de oposición, con un dirigente sin censura al oficialismo y sin discurso impactante, y otro con tibiezas ante el mismo, con un PLD que no se dividirá como sueñan 38 ilusos, la comparsa electoral 2020 apunta el retorno al poder de Leonel Fernández y la continuación de la fiesta peledeísta conduciendo el destino nacional.

El aspirante a la presidencia por el PRM, Luis Abinader Corona, además de un bisoño sin discurso que capte la atención del electorado capaz de inclinar una justa cívica, no presenta una alternativa programática que concite atracción, mientras el expresidente Hipólito Mejía demuestra una sospechosa pasividad ante el presidente Danilo Medina, visitando el proyecto habitacional de La Barquita, desgranando elogios como ningún funcionario a ese rescate humanitario.

Hipólito Mejía inclusive visitó en su residencia al convicto narcotraficante Quirino Castillo con el propósito de recabar informaciones conectadas con el supuesto aporte del capo a Funglode, actitud que concitó la correcta percepción de intentar difamar a su homónimo Leonel Fernández, ante la socorrida percepción de que se alzará con el santo, sin limosnas de alcancías en las esquinas de las ciudades, como cuando eran pobres, en la comparsa del 2020.

Se argumentará que la ausencia de experiencia en los ajetreos del poder que marca a Abinader es análogo a un Leonel Fernández en 1996 cuando derrotó a Hipólito Mejía en los comicios de ese año, empero, Fernández dispuso para escalar el poder del respaldo del doctor Joaquín Balaguer y de un Juan Bosch vencido por el Alzheimer, sin noción de lo que hacía, mientras Abinader pergueña con un PRD no cohesivo.

Contrario a Abinader, que además de una cadencia discursiva famélica, no contacta a los comité de bases que estructuran al PRM en la geografía nacional, Fernández y Medina si lo hacen, cada uno por su lado, el primero captando prosélitos dentro y fuera del PLD, y Medina en sus programas de Visitas Sorpresas y entrega de títulos definitivos a parceleros del IAD.

El presidente Medina, que mantiene en suspenso su decisión de reelegirse o renunciar a ese propósito, refuerza su clientelismo con los bono luz, bono gas, subsidio a los choferes de transporte público, un paquete clientelar fabuloso, que no pocos exponen el dudoso temor de perder, cuando conocen que ningún futuro gobernante amolará cuchillo para su garganta desmantelando una estructura anómala y perniciosa, pero de un impacto clientelar y electoral incuestionable.

Apuntalan una segunda reelección del presidente Medina creación en sus seis años de gobiernos de 750 mil empleos, frisando los diez millones de turistas, con una inflación famélica de 1.7%, un PIB de 4.5% para este año, conforme estimados del BID, y la oruga casi mariposa de Punta Catalina que iniciará su aporte de 750 megas este año.

Ufano, el presidente Medina muestra un abultado biceps de inversión colosal en educación, salarios como nunca a los maestros, Tanda Extendida, Maternales, construcción por pi pá de aulas y hospitales, reforzamiento y ampliación de SENASA, logros indiscutibles del PLD.

Empero, no todo es color rosa en nada, en nadie, en ningún gobierno, y el presidente Medina, con esa foja que le endosa un caudal clientelar a considerar, confronta en primer lugar, el hastío de no solo su persona, sino del PLD, seguidos por los decibeles como nunca de delincuencia y crímenes, el enseñoreo del narco y corrupción, con la percepción que desborda a las autoridades, en gran medida, cómplices de la canalla como forma perversa de enriquecimiento, y ganar la calle a las fuerzas del orden, confabuladas con ese aquelarre.

Imperioso reseñar una deuda irresponsable e innecesaria de US$47,362 millones en el período 2014-2018, que los biznietos del presidente Medina quizás terminen pagando.

La haitianización debiera ser un tema nodal de campaña de la inexistente oposición, peligro endosado por empresarios que aspiran captar un mercado de 20 millones que somos en la isla Española, con la flexible concepción territorial de la Unión Europea, donde inexisten las fronteras.

Conforme nuestro Banco Central, difundido el pasado 30 de enero, el costo de la canasta familiar ha experimentado alzas de RD$13,818,11 el primer quintil, RD$19,762.15 el segundo, RD$24,263.66 tercero, RD$31,661.34 cuarto y RD$62,029.44 quinto, para quienes no sienten ni les afecta el alza.

El imperio, sobre todo en la era del unilateralismo del presidente Donald Trump, percibe la tensión subyacente en la paciencia nacional dominicana, y sus repentinos estallidos como el de abril de 1965 que los sorprendió sin nada en la sartén para asar, potencial circunstancia que se filtra en los corrillos políticos aspiran sofocar, sin conseguir una opción opositora que consiga la alternancia de la gobernanza dominicana, y evitar y controlar las potenciales sorpresas.

Conforme se decanta en la socorrida percepción popular, El Nacional del día primero del presente mes, inserta una nota calzada por su reportera Pilar Moreno, donde capta la resonancia a sotto voce, de que Leonel Fernández luce candidato invencible para la comparsa electoral 2020.

Absolutamente lo creo, aunque intuyo, no para estrenar una agenda novedosa y provechosa para la sociedad dominicana, sino para profundizar el fardo de lacras con que la era del PLD, descritas, ha jodido al país, como nunca antes.