Poesía

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Un mar en la vida de afuera

Atreverse, coquetear y seducir los pasos, siempre con oportuno atrevimiento, suele atisbar chispas y resucitar cocuyos, he aquí la risa del poeta, su poder supremo de jugar e invocar la sublevación de sus rodillas y levantar el vuelo, erguir el aliento épico, el corazón, la vida.

Hoy nos acompaña una atrevídisima poeta, su nombre es Laura Ivette, quien nos ha deslumbrado con un prosaísmo (coqueto de lirismo), soltura y gracia ricas en desplazamiento verbal, su verso es atlético, su vocación heroica, y su risa… ni decir.

Muchos son los elementos a destacar y muy breve el espacio, así dejamos libre el paso a sus versos, muestras de pasión y entrega por el arte literario (¡cuánto nos alegra descubrirla!), en esta vida “la de afuera” y la de adentro.

Ivette nació en Santo Domingo, el 5 de noviembre de 1992, habitante de la constelación de Escorpio, es editora audiovisual y estudiante de periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Laura Ivette

Mar
En la habitación número seis está la mona lisa
con un compañero que se va a las diez, en la mañana
va a la terraza
mona lisa agitada
mona lisa atenta
mona lisa ojos de zorro
mona lisa serena.

Busca en el cenicero una guayaba que parte en dos
y sale un gusano
sale al aire, a la vida de afuera
a distancia de la fruta dividida
perfumada en flores de bach y viento del mes presente
aire a los huéspedes del mundo, mirando a las ruinas de un héroe.
En la habitación número 5 está santa limpiando
agua y papeles
dinero y caja azul
reserva y llegada
notas, tranquilidad, organizar aquí y allá
para cuando lleguen quienes vienen
para cuando llegue la rubia
para cuando llegue la diosa africana parida de zorras
la monja patricia, y las ondas de trueno, roca, camino, montaña.
Llega el día, vibrante, y quiero quitar el sudor de tu frente
besar la sonrisa en tus ojos y su mirar
que desnuda con palabras y gestos
al soltar y al jugar, cuando limpiamos como santa
sin decir o diciendo la cosa en concreto.

Al picar y abstraerse, junto, todo junto y de golpe
todo quieto o callado
todo ahí y allá, en el paso, andando en la calle
con amor, en la dicha, en la emoción
en la grieta pulida de olvido y agitación fantástica, ¡Y el corte!.

Te amo así como gritan por ahí incondicionalmente
en otro juego, otra mueca, junto a los panas y la cerveza
en los ruidos ausentes, en la serenidad y la distancia
en medio del silencio, en todas partes como una, la noche y la luna
la soltura mística, el andar, fricción del diálogo, el abrazo.

Y está la asociación, unión y empuje hasta el final del final
fijamos con celo hasta que llega otro hilo asociado
y así indefinidamente
hasta que llega la noche tardía
la hora de irse y descansar o no descansar
y de jugar y seguir embriagándonos de vida
y de muerte inconsciente, de juego que va junto al instinto
y a lo que piensa el movimiento
la acción justo en el habla, tu mirada, lo sutil
el choque y la armonía, la pulsión de muerte
la intuición, la agudeza, el divino juego
saber, saberse, saborear.

Y está la soltura mística, certeza y cansancio
la luna parida de zorras que abren las piernas y cazan al poeta
que abren la mirada, el ego, la sonrisa pícara y los primeros pasos
siguiendo al animal que aúlla en el precipicio, en un hilo, en medio de nada.

Business, familia, compañera por tiempos, amantes, hermana, amigos, cine y música
andar y morir, dormir y soñar, bailar y reír, vocear y callar.
Yuna, comodidad, coger lucha, el cielo de techo, flaco en NY, ¡Corte! ¡corte!
Miro tu círculo con el mío, suelto y sediento, andado por pasos
por poco pensado, pensado ahí, y allá, y va junto y disperso, una y la misma desgracia
el juego, la agonía, repetición
salir al aire, a la vida de afuera
y luego una mirada suspendida y hermosa, abierta a la tierna indiferencia del mundo
y un barco sin rumbo en mar abierto.

De las habladurías del mundo nadie sabe

Sobre las habladurías del mundo
sabe Dios y los dioses de la verdad
el NeolithicMan y los presos en las calles.

Y sabe alguna persona del colmado de las quisqueyas
entre los datos históricos que salen mientras allí se bebe;
Y un hombre de barba blanca, sabe o cree que sabe
cae disperso, y mata la sed entre múltiples universos
sobre la sangre que derrama su herida, y bebe
sobre la llaga y los cuentos de todos los días.

Hablamos de nosotros cuando hablamos de otros
señalando con el dedo sin bala
que me la he comido yo, porque tengo hambre
y sed de todo y de todos.
De las habladurías del mundo no sabe nadie
y nadie es cristo
y soy yo,
quien ama, sufre, vive, muere.

De los juegos de siempre saben los que están
o creen que saben, como acto de fe maldita.
De los juegos y sueños del mundo no sabe nadie.
No hay frío en el ojo del sol
yacen sales de infierno.

Despierta, el sol con los ojos de quienes comprenden y quienes no
atados en las mañanas a caminar con ambos pies
a escuchar las miserias cantadas por las heroínas
y por los héroes que no se amarran a sueños que nunca acaban.

Despiertan, las palabras de los profetas
que están escritas en las paredes de rincones abandonados
en los baños públicos sin agua para bajar la mierda
y están en las habladurías de alguna poeta parida a esta tierra.