PUNTOS… Y PICAS



POR: Carlos Manuel Estrella
puntosyenfoques@hotmail.com

 

Caso Jordi: Excepción a regla

 

Después de 48 meses del intento de asesinato contra Jordi Veras Rodríguez, más de 30 audiencias y decenas de aplazamientos por argucias del cerebro de la trama, Adriano Román, y sus defensores, se logró condenar al grupo criminal en primera instancia.

Esto se califica como “logro” y victoria para defensores del estado de derecho y respeto a la institucionalidad, soportes de la vida democrática, además de que la sentencia a 30, 20 y 10 años a los imputados satisface expectativas de opinión pública.

La víctima y su familia han recibido merecido respaldo de la comunidad. La conclusión del caso en primer grado es prueba de su persistencia, firmeza y confianza en el sistema judicial que quedó evidenciado, también, como vulnerable ante travesuras procedimentales de los malvados.

La opinión pública está conforme con el final del juicio de fondo. Ese “logro” es la excepción a la regla en decenas, sino cientos, de casos parecidos cuyas víctimas tienen años reclamando una condena para sus victimarios que son favorecidos con triquiñuelas del sistema para alargar procesos judiciales.

El caso debe servir de ejemplo y llamada de atención en dos vertientes.

Una, la vulnerabilidad judicial ante trucos y argucias de imputados poderosos e inescrupulosos a veces favorecidos por servidores públicos indignos; y dos, la necesidad de agilizar procesos para llegar al fondo y fallar antes que las víctimas desistan por impotencia y cansancio por aplazamientos.

El caso Jordi pudo ser concluido por persistencia familiar, especialmente del padre de la víctima, presión mediática e influencia de sectores extra judiciales, con todo y eso se retrasó mortificantemente, en demostración del poder del malévolo que planificó y financió el crimen.

La condena es mensaje contundente al sicariato y trae al tapete la necesidad de cambios legislativos para castigar la autoría intelectual y establecer el cúmulo de penas.