Reporte de las Mayores



Irene Díaz (doña Tatica)
Irene Díaz (doña Tatica)

Juego de Estrellas de MLB continúa por todo lo alto

Derby de Jonrones ha sido de los mejores en toda la historia;
mis palabras de agradecimiento después del homenaje de la ACD

 El Juego de Estrellas de las Ligas Mayores sigue siendo el primero entre todas las ligas profesionales de Estados Unidos a pesar de que no ocurre así como los promedios de asistencia a los parques ni con el seguimiento por TV de los partidos de la serie regular.

  Las emociones del Derby de Jonrones superan  la Competencia de Donqueos y la última edición sido una de más espectaculares de la historia con una final entre dos jugadores que ya están escribiendo una historia, Vladimir Guerrero y Pete Alonso.
La campaña se reinicia esta noche y mañana continúa con calendario completo en campeonato de jonrones sin precedentes.
    Reconocimiento

Las emociones del Derby de Jonrones superan  la Competencia de Donqueos y la última edición sido una de más espectaculares de la historia con una final entre dos jugadores que ya están escribiendo una historia, Vladimir Guerrero y Pete Alonso.

La campaña se reinicia esta noche y mañana continúa con calendario completo en campeonato de jonrones sin precedentes.
    Reconocimiento
Les dejo aquí con nuestras palabras luego de recibir el galardón que concede  la ACD por la trayectoria.
“Sean mis primeras palabras para agradecer a Dios y a la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo por el reconocimiento del que en esta tarde soy objeto junto a dos luminarias del periodismo dominicano, don Miguel Franjul y don Osvaldo Santana.
Ha sido un largo recorrido para llegar hasta este momento en el que mis apreciados colegas han considerado nuestro desempeño por más de tres décadas en estas lides para concedernos lo que considero el más alto honor en una carrera que asumimos con mucha pasión y responsabilidad.
Esta distinción la llevaré en lo más profundo de mi corazón y entiendo que más que un homenaje es un compromiso que me obliga a seguir transitando por las vías de la profesionalidad, la decencia y la ética.
Por mi querida ACD, a la que ingresé en diciembre del 1988, hoy me permito gratificar de manera pública a quienes han hecho diferencia en mi vida, influyendo de manera positiva.
Gratitud a nuestro padre, José Guante, quien nos inyectó la pasión por el béisbol, aunque no sus simpatías por los Yankees.
Mi madrastra Tatica y mi hermana Milagros, quienes nos inculcaron el amor por los estudios y la lectura.
Mi madre Gertrudis, que siempre nos respaldó y estuvo pendiente de nuestro trabajo en esos inicios difíciles.
Mi esposa, doña Lynn, acompañándome como siempre, heroína de esas jornadas que cumplimos los periodistas deportivos, que iniciamos temprano del día y finalizamos tarde de la noche con los cierre de los diarios en una profesión en la que el multiempleo es regla de pocas excepciones.
Lynn siempre ha estado ahí desde esa época en la que salía y dejaba mis hijos (Shirley, Kareem y Meryl) en la cama para regresar cuando ya estaban de nuevo en la fase de sueño.
Hoy me regocija saber que el esfuerzo no fue en vano. En todos estos años me he nutrido de la sapiencia de verdaderos maestros de la crónica deportiva, como mi admirado profesor Roosevelt Comarazamy, quien nos orientó en el aula universitaria, y nos motivó a escribir en el suplemento deportivo de El Nacional y ha sido consulta obligatoria durante en tres décadas en este vespertino.
También el periodista y escritor Héctor J. Cruz, cuya exigencia y rectitud nos condujeron por buen camino en el desaparecido Ultima Hora.
Don Max Reynoso, una de las montañas más altas de la crónica deportiva en toda la historia y con quien tuve un aprendizaje sin igual en el matutino HOY.
Leo Corporán, nuestro editor los últimos 30 años, quien depositó confianza  y nos motivó a la realización de trabajos especiales que influyeron en el crecimiento como reportero.
El Marchante también nos abrió las puertas y el espacio para la columna Reporte de las Mayores, una idea de mi fraterno amigo y compañero en muchos escenarios, Osvaldo Rodríguez Suncar.
A mis antiguos directores Aníbal de Castro, ante quien se me aflojaron las piernas cuando nos envió a buscar a su oficina para un elogio que no esperaba, entonces siendo un bisoño; también don Cuchito Alvarez y Radhamés Goméz Pepín, fuentes inagotables del saber periodístico, así como el actual director de El Nacional don Bolívar Díaz Gómez.
A mis compañeros de tantos años en El Nacional y otros campos, Rafaelito Martínez, Jacinto Díaz, Domingo Batista, Odalis Sánchez, Manolito Jiménez, Alexander Gómez, Julio Valdez, Yirna Carpio, Radhamés Díaz, Alsi Capellán y el pastor
Bienvenido Carmona Jr, entre otros con quienes hemos compartido en esa escuela del periodismo.
Quiero agradecer al profesor Fernando Teruel, quien me trasladaba a Haina después de los partidos de basket en una época en la que muy pocos cronistas tenían sus propios medios de transporte. Durante esas travesías fue mucho lo que me enseñó sobre el baloncesto y sus técnicas.
Al veterano Bienvenido Rojas por sus atenciones cuando le visitaba en busca de informaciones en el vespertino La Noticia, en la Julio Verne, y luego ya como colega.
Por último, y no menos importante, agradecer a estos hermanos que me ha dado la profesión y de quienes he recibido consejos y orientaciones de doble vía: el desaparecido Iván Brea,Vicente Mejía, Dimaggio Abreu, Félix Disla Gómez, Yancen Pujols, Satosky Terrero, Miwanny Ruiz, Leo López y Renaldo Bodden, por quien pido oraciones al altísimo para su pronta recuperación.
Decía William Arthur Ward que la gratitud cuando no se expresa es como un regalo cuando se envuelve y no se entrega.

Gracias ACD,  gracias a todos.