Sacerdote dice evangélicos odian a la Virgen María



Un sacerdote católico deploró este martes que los evangélicos le tengan odio a la Virgen María, quien fue concebida para que trajera al mundo el hijo de Dios y es reconocida como la mujer más pura que ha dado la humanidad. El padre Pedro Flores habló durante la homilía al encabezar la Eucaristía en la parroquia La Altagracia, de la Ciudad Colonial, con motivo de celebrarse el Día de la protectora del pueblo dominicano, Nuestra Señora de la Altagracia.

Destacó que en todo el mundo hay una sola Virgen María, aunque en distintos países la llaman con otro nombre. “Hasta los mulsamanes le tienen gran aprecio a la virgen María. Y Martín Lutero nunca habló mal de María, y Casanova la elogió mucho”, expresó. La misa se inició a las 9:10 de la mañana en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia. El templo estuvo colmado de feligreses, y se instaló una carpa en la parte frontal, donde vendedores de velones, calendario, oraciones hacían su agosto.

Otras personas encendían velones en la parte exterior de la iglesia, frente a la librería La Filantrópica, donde aprovechaban para orar y pedir favores a la Virgen de la Altagracia.  Pidió a la población a que en sus oraciones a nuestra protectora no solo se pidan favores como dinero, yipetas, carros buenas viviendas, visas para irse a Estados Unidos, “vamos a rogar para que nos dé paz y amor a nuestros corazones, en nuestros hogares, que lleve armonía y concordia a nuestras familias, para que tengamos menos delincuencia, crímenes, robos, asaltos y se reduzcan más los problemas económicos, políticos y sociales en nuestra Nación”.

El religioso consideró que el día de Nuestra Señora de la Altagracia no es un acontecimiento cualquiera, debido a que se celebra como si fuera el día de los católicos. “Los dominicanos aprovechamos este día para ir a la iglesia, cierran sus negocios para hacer reverencia a nuestra guía espiritual”. Llamó a la población devota de la Virgen de la Altagracia rendir reverencia en su santuario localizado en la calle Las Mercedes con Hostos de la Ciudad Colonial. “Debemos encontrarnos con Dios, pero hacerlo con sencillez, humildad, sin rencor”, dijo.