Segundo concierto temporada sinfónica

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Este espectáculo musical se inicia con el poema sinfónico “A la caída de la tarde”, una hermosa obra de la inspiración del compositor dominicano José Dolores Cerón, cuyas composiciones abarcaron los géneros clásico y popular.

Algo destacable en esta pieza es la participación con carácter novedoso del arpa, en algunos breves pasajes emotivos.

En este evento artístico figura como director de la Orquesta Sinfónica Nacional el maestro Coreano Gene H. Moon.

El Concierto en La menor para piano y orquesta, de Robert Schumann, será interpretado por la afamada y laureada pianista china Zhenni Li.

Durante el periodo romántico de la música sinfónica el piano fue un vehículo perfecto para el alarde técnico de los pianistas, calificados por sus talentos con la denominación de virtuosos.

“El virtuosismo” estuvo de moda en el siglo XIX, pero paradójicamente genios musicales como Chopin y Schumann no alcanzaron esa categoría.

Por eso no crearon composiciones para piano que fueran populares entre sus contemporáneos, ni recibieron de ellos elogios, como los instrumentistas poseedores de la magia de la técnica.
Franz Liszt logró fama en su tiempo, no solo por sus obras, sino también por su dominio del piano.

Un acontecimiento positivo en la vida de Schumann fue su matrimonio en 1840 con la virtuosa pianista Clara Wieck, quien en sus presentaciones dejaba de lado las obras de grandes maestros, como Beethoven y Bach.

Al año siguiente de esa unión, compuso una fantasía para piano y orquesta, que no fue publicada ni interpretada.

Algunos estudiosos de la música sinfónica atribuyeron el hecho a que la obra no tenía en su partitura artificios propios para pianistas virtuosos.

Cuatro años después el compositor le añadió dos movimientos, que la convirtieron en el concierto para piano en La menor.

En su diario, Clara expresó que le gustaba el concierto porque consideraba que su contenido era de gran virtuosismo.

Sin embargo, críticos musicales manifestaron su desacuerdo con esa opinión, señalando que Schumann, al igual que Beethoven, rechazaba el virtuosismo.

Vale la pena destacar que las características de la pieza que la han hecho tan popular, fueron las que en sus inicios determinaron su escasa difusión.

Estas son la equilibrada mezcla del piano y de la orquesta, y la intencional ausencia de virtuosismo.
La obra se estrenó actuando Clara Wieck como solista, y un crítico afirmó que su talento logró convertir el concierto en algo parecido a la música, y Franz Liszt la describió como “un concierto sin piano”.

Muchas composiciones musicales que han logrado enorme popularidad, fueron rechazadas por los públicos de sus contemporáneos.

En lo relativo a la “Sinfonía Fantástica”, del compositor Héctor Berlioz, las biografías de este eminente artista francés se describe como un rasgo relevante de su personalidad, una exaltada e intensa pasión romántica.
Ésta se manifestó cuando al verla actuar, se enamoró locamente de la atractiva y talentosa pianista Camille Moke.

Al recibir la noticia de que ella se iba a casar con un fabricante de pianos Playel, pensó en matarla junto a su madre, que no simpatizaba con él, suicidándose después. Felizmente no ejecutó su demencial propósito.
Posteriormente quedó hechizado con Harriet Smithson, una actriz de voz hermosa y gran dominio escénico, que visitó Paris como integrante de una compañía de teatro inglesa.

Al enterarse la artista que la Sinfonía Fantástica surgió inspirada en su persona, decidió conocer a su autor, el cual le había enviado numerosas cartas en las que le manifestaba la intensidad de su amor a distancia.
Establecida la empatía desde el primer encuentro, contrajeron un accidentado matrimonio de diez años de duración, y que finalizó dando paso a la unión del fogoso y temperamental músico con una amante.

Los temas de la Sinfonía Fantástica constituyen una bella mezcolanza emotiva de ritmos, donde se dan la mano la pasión, la alegría y la ternura, junto a los celos y la furia.

Fue escrita cuando Berlioz albergaba en su interior sentimientos que iban desde la esperanzada ilusión hasta el presentido temor al fracaso.

Considerada una de las más originales obras del arte musical, su aspecto más deslumbrante es la orquestación, que culmina en un sonido inimitable por su extraordinaria originalidad.