Toques



¡Qué mala experiencia!

Me inicié en el deporte desde que nací y en el deporte voy a morir.

Por situaciones que la vida les traes a los seres humanos pasé un tiempo en la política partidista, en la que conservo grandes amigos y diría que “hasta simpatizantes”.
Esa política me llevó  a situaciones difíciles  y dos veces caí, porque  balas asesinas del Poder (PRD), quisieron acabar con mi vida y mi familia.

Me preparé para la defensa, logré hacer entrenamientos militares en Israel, a través de las relaciones políticas de mi Partido Reformista Social Ctistiano. Pienso que aún a mi edad, soy un hombre bien preparado en defensa personal. Con esto sorprendo a mis hijos y familiares.

¡Esa defensa personal que aprendí, me hizo olvidar aquellos ataques mortales de que fui víctima y que me han traido serios problemas de salud, al paso de los años!

Aprendí a mirar la vida diferente, después de esos actos.

La introducción y revelación a mis hijos y mi esposa que no sabían la parte militar de mi vida, es porque el domingo, en un lugar sagrado, el Salón Juan Ulises García Saleta, en el Comité Olímpico Dominicano, viví un momento que me puso a pensar muchas cosas.

Viví una agresión a un ser humano, Juan Vargas, presidente de la Federación Dominicana de Boxeo, la que aspiro dirigir.
Era la celebración de una asamblea de rendición de cuentas
y otra de preparación de elecciones.

Llegué temprano, y Juan Vargas, tarde. No tenía porque saber a que hora el llegaría. Me causó extrañeza que el salón estaba vacío y de un momento a otro, se llenó. Parece que los que llegaron estaban reunidos en otro lugar
y llevaron al escenario de encuentro “sus cosas preparadas”, pienso yo, no lo afirmo.

Juan Vargas se destapó acusándolos de grupismo y de cosas que no puedo compartir porque no las conozco.
Miré a tantas gentes nuevas, ofensivas, había un ambiente caldeado, no se respetó en ningún momento la solemnidad del Salón, ni de la casa sagrada del Olimpismo Dominicano.

No querían presidentes de asociaciones, que el presidente de la Federación hablara. Qué pena, que impotencia me daba. Recordé cuando en ese mismo Salón, asistí en respaldo moral a Bievenido Solano, cuando se postuló a la presidencia del COD, en contra de José Joaquín Puello. Salimos derrotados.

No me importó, respaldaba a un amigo, pero salimos confiados, nadie nos quiso agredir, como lo hizo una persona que no conozco, ni pregunté, trató de agredir a Juan Vargas, un hombre de avanzada edad y enfermo, lo invitó a pelear, “sal para que veas quien soy, te voy a explotar”. ¡Claro!
¡El joven ofensor, a quien no conozco reitero, ni pregunté, por poco comete un error, pero Rubén García
y Bienvenido Solano, lo detuvieron!.
¡Qué bueno que fuera así!

El pobre Juan Vargas se marchó solo en un taxi
y de ahí en adelante, transcurrió todo como dándole razón a su denuncia. ¡Confieso que
perdió el deporte!
En lo que a mi concierne, sin chance a ser directivo más alto de esa entidad, seguiré trabajando a favor de la juventud dominicana, en contra de mis hijos, de mi esposa y mis mejores amigos que no me quieren ver en esas áreas.
¡Sigo ahí!