Tratado UE-Turquía sobre refugiados



Ya han pasado más de dos años desde que en marzo de 2016 la Unión Europea llegase a un acuerdo con Turquía para controlar y frenar el ingreso masivo de ciudadanos de Siria a los 27 países que componen ese vasto territorio.

Desde que empezaron los enfrentamientos bélicos en Siria hace casi 7 años, más de 5.6 millones de ciudadanos de esa nación han buscado refugio en países cercanos, de los cuales 2.6 son niños, muchos de los cuales han llegado solos, sin la tutoría de un adulto.

Desde el inicio de estos acuerdos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha reiterado que las personas retornadas a Turquía, y en necesidad de protección internacional deben tener acceso a un procedimiento justo y adecuado de determinación de su solicitud, y en un plazo razonable.

De igual forma que las que sean reconocidas en necesidad de protección internacional tienen que poder disfrutar del asilo, sin discriminación y de acuerdo con los estándares internacionales aceptados, incluyendo el acceso efectivo al trabajo, salud, educación para los niños y, en la medida en que lo necesiten, asistencia social.
El balance de más de siete años de guerra civil en Siria arroja unos datos estadísticos que debe mover a preocupación a la comunidad internacional, entre 320 mil y 450 mil personas han perdido la vida en un conflicto brutal, con un registro provisional de 1,5 millones de heridos y el 50% de las infraestructuras del país completamente destruidas.

Por lo que respecta a los refugiados, más de 5.6 millones de sirios no han tenido otra opción que huir del país, principalmente a Turquía, aunque también han optado por buscar refugio en Líbano y Jordania, entre otros países. Además, entre seis y ocho millones de sirios han dejado atrás sus hogares y han migrado a otras zonas, supuestamente más seguras, dentro de ese mismo país.

Desde que se inicio la salida masiva de sirios de su país, el método empleado por ACNUR para intentar salvar el mayor número de vidas posibles de refugiados se basa en proporcionar ayuda económica en efectivo a los más vulnerables para emplearla en medicinas y alimentos, estufas y combustible para calefacción, aislamiento para tiendas de campaña, mantas térmicas y ropa de invierno.

Para aquellas personas que se han visto forzadas a desplazarse dentro de Siria, ACNUR ha proporcionado un kit de construcción y artículos no alimentarios, así como servicios de protección y asistencia psicosocial.

Como una forma de dar respuesta al grave problema, fue diseñado el Plan Regional para los Refugiados y la Resiliencia para el 2018-2019, que solicita 4.4 billones de dólares para apoyar a más de cinco millones de refugiados en los países vecinos de Siria y más de cuatro millones en las comunidades que los acogen.
El principal problema ha radicado en el no cumplimiento por varios Estados de la Unión Europea de las cuotas de reubicación y en la lentitud de los procesos de petición de asilo.

En septiembre de 2017, cuando expiró el plazo que se dieron los países de la UE para acoger a 160 mil refugiados desde Grecia e Italia, apenas habían recibido a un 20% de estos.
Han sido infructuosos los esfuerzos a fin de que la Unión Europea suministre los fondos pactados en el acuerdo, ya que de los 3 mil millones acordados inicialmente solo ha sido erogados unos mil 800 millones de euros.

La ACNUR ha dicho que necesita urgentemente 270 millones de dólares para satisfacer las necesidades más perentorias de los refugiados sirios en países vecinos y desplazados internos, para el resto del año 2018.

El autor es periodista e ingeniero.