Opinión

Un año después

Un año después

No cabe duda alguna. A un año de su escogencia, como presidente de todos los dominicanos y las dominicanas, el licenciado Danilo Medina Sánchez se está convirtiendo en un mandatario apreciado por sus conciudadanos.

Definitivamente que su estilo sencillo en el comportamiento y de contacto directo con los sectores productivos más vulnerables, sin descuidarse de los compromisos contraídos con los sectores empresariales, le han dado un giro positivo en su gestión de gobierno.

Esa es la percepción acertada que por el momento, a todo lo largo y ancho, existe en nuestra sociedad.

Realmente, se afirma que el presidente Medina está administrando el Estado con mucha prudencia, sabiduría y eficacia en el logro de los resultados obtenidos, proyectando la imagen agradable de ser un mandatario común y de fácil acceso.

Para algunas personas, el carisma es un regalo especial que otorga Dios, y resulta que en Danilo Medina el carisma radica precisamente en su don de gente, en su sencillez y humildad, en el trato afable y en su discurso directo compuesto de palabras llanas, de fácil comprensión para los diversos segmentos de la sociedad.

En medio de la crisis que atraviesa nuestro país, desde que llegó al palacio nacional, de manera inmediata, el Presidente implementó una política de austeridad, un control del gasto público y una disciplina fiscal que ha traído como consecuencia directa, afortunadamente, la erogación de millones de pesos para incrementar la producción en el campo y, a la vez, lograr que circule mucho más la moneda dominicana.

Por otro lado, dándole cumplimiento a su promesa de campaña, desde un principio se propuso enfrentar la corrupción administrativa esgrimiendo la ética y la moralidad pública como uno de los ejes importantes de su gestión.

Y, efectivamente, este ha sido uno de los puntos más luminosos que tiene su gobierno.

Todo servidor público nombrado por decreto se ha comprometido con el cumplimiento real del Código de Pautas Éticas, instrumento de fiscalización para el adecentamiento de una administración pública alejada de escándalos provocados por el manejo inadecuado de los fondos públicos por parte de los funcionarios de alto nivel.

El alto porcentaje de popularidad que tiene el presidente Danilo Medina no es casual. Él se está convirtiendo en un nuevo estadista que conoce a plenitud la realidad de la República Dominicana del siglo XXI. Por tal razón, insistimos en manifestar que, de continuar por el sendero escogido, terminará siendo paradigma a seguir por futuros gobernantes.

El Nacional

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