Violencia sin tregua



Las muertes el fin de semana de un sargento de la Policía y de un capitán retirado de la Fuerza Aérea reconfirman que, a pesar del intenso patrullaje militar, la criminalidad no se ha replegado. Que las autoridades quieran autoengañarse con unas cuestionadas estadísticas sobre la reducción de la criminalidad son otros quinientos.

Lo que indica la realidad es que la delincuencia se mantiene al acecho, siempre presta a exhibir sus siniestras garras a través de crímenes como el del sargento Ivonne Louis Javier, en La Romana, y el del capitán retirado Manuel Figuereo Mejía, en el Distrito Nacional. Javier, de 33 años, recibió dos disparos de desconocidos que atracaron una banca de apuestas.

En Tanto que Figuereo Mejía, de 71 años, fue mortalmente herido por unos asaltantes que penetraron a una tienda de colchones, en Villa Consuelo. Los dos crímenes, que forman parte de una larga cadena, son para que las autoridades vean la real dimensión –claramente desafiante- alcanzada por la violencia callejera.