Como fue
Cómo fue/No sé decirte cómo fue/No sé explicarme qué pasó/Pero de ti me enamoré”. Primer verso de la canción “Cómo fue” que popularizara el cubano Benny Moré, el que nunca abandonó la Revolución Cubana y que escuché por primera vez en tierras de Martí, en 1991, detrás de unas piernas torneadas jóvenes que respondían al nombre de Heidy, como la del cuento, y que aunque me escribió dos tiernas cartas pronto olvidó a ese dominicano añejo que se quedó rumiando “Fue una luz/Que iluminó todo mi ser/Tu risa como un manantial/Regó mi vida de inquietud”.
Cuatro años después, en la misma tierra de Maceo, y con el amor amarrado a una guía habanera que entre el mismo Benny, Silvio y Fito Páez me enseñó las luminosas calles de La Habana y sus escondrijos restregándome “Más no sé/No sé decirte cómo fue/No sé explicarme qué pasó/Pero de ti me enamoré.”
Excúsenme, solo quise escaparme de este hoy quisqueyano donde un manojo de ilusos anda soñando con marchas verdes buscando salir de un hoyo que está tapado por una reelección que no le para bolas a la Odebrecht, los Tucanos, Quirinito, las mafias de Aduana, Punta Catalina y La Soga.
Sirve más para mi espíritu regresar a la Cuba de Gómez, Fidel y el Che, y perderme en los recuerdos de “La Bodeguita del Medio”, las escalinatas de la Universidad de La Habana y el Malecón de madrugada, y no sufrir que hoy es 16 de agosto, cada vez más lejos de los sueños de Duarte, Luperón, Duvergé y Gaspar Polanco que pensaron que los seguiríamos en la historia, en este hoy que es nuestro ahora, importaría más “ser pragmático” que vivir una vida decente pensando en Bosch.

