El discurso del presidente Danilo Medina ante la Asamblea Nacional, no me merece ningún comentario político y, en consecuencia, no haré desglose de los temas abordados para refutarlos. ¿Para qué? El que lo vio hablar una vez, puede decir que lo ha visto siempre. Y el que no lo vio en esta oportunidad no se perdió nada.
Sólo me limitaré en calificar de ridículo que el jefe de Estado diga que la mayoría de los hechos de violencia que se registran en el país son producto de discusiones entre vecinos. Tan ridículo como las palabras de Lidio Cadet, que, con una risa de “oreja a oreja,” dijo que el actual gobierno está combatiendo la corrupción. ¡Válgame Dios!
Lo que merece resaltar, sin embargo, es el asco que se siente al observar un salón, como el de la Asamblea Nacional, repleto de trepadores, personas sin escrúpulos, tránsfugas (¡A Ray Guevara le dieron cámara!), sinvergüenzas, cínicos y oportunistas aplaudiendo. Oportunistas, porque la mayoría de los que aplaudían eran las mismas personas que en el pasado también aplaudían a Leonel Fernández. Y en esa tesitura hay que señalar a los reformistas, con una enorme vocación de poder.
¿Cómo hay tantas personas que se la ingenian, en un ejercicio de carencia total de ética política, para estar en todos los gobiernos? Y todo el mundo sabe a qué es que van a los cargos públicos. Pero echar una mirada hacia el gobierno no difiere mucho que echarla hacia la oposición, sobre todo hacia el PRM, organización que no se diferencia en nada al PLD.
La dirección del PRM está constituida por hombres y mujeres que, salvo excepciones, se hacen ilusiones cada cuatro años, desde cuando estaban en el PRD, con alcanzar un puesto público para “dar el palo de la gata”. Y en ese jueguito han envejecidos, pero sin perder la esperanza. ¿Perseverante? ¡Qué va, es que no tienen otra alternativa! Muchos de ellos les han hecho “ojo bonito” al PLD y se han guayado. El PLD es una especie de guagua pública a la que no le cabe ni un mandado.
Danilo Medina, en sus pretensiones reeleccionistas, lo que si comprará es diputados. Los que faltan para la reforma constitucional. Y pronto tendrían identificados a diputados leonelistas y también perremeístas, transfuguismo y compra venta normal en una clase política que no puede provocar mayor asco.

