Cartas de los lectores



Apuntes del discurso

Señor director:
El discurso de la Independencia del Presidente Danilo Medina fue una buena pieza. Siempre la rendición anual de cuentas se convierte en una oratoria para la discusión. La elogian los seguidores políticos, y la rechaza la oposición.

Demasiado largo, más de dos horas. La costumbre prácticamente obliga a los presidentes a tener que hablar un par de horas. El presidente Medina colocó en carpeta todo lo positivo que ha hecho su gobierno. Dejó fuera lo que podrían ser realizaciones que no concluyeron y hechos que son cuestionables.

Es el discurso del Presidente, y él se refiere a lo que desea, lo que a su entender fue lo más importante que hizo el pasado año. Eso sí, este tipo de discursos debe producir reacciones, y sobre todo, que la oposición tenga que seguir la agenda trazada por el mandatario.

Lo que podría fallar no es el buen discurso, sino los hechos comparados con la realidad. Se habla de las grandes obras en infraestructura, en carreteras, autopistas y caminos vecinales, pero son constantes las protestas y paros de comunidades pidiendo que se mejoren las vías de acceso.

Se presenta la gran inversión en remodelación de hospitales y se destacan las próximas inauguraciones, pero los paros fueron constantes en el sector salud, y todavía hay hospitales que atienden con mucha deficiencia a los enfermos. Hay luces en la exposición, pero los lados oscuros podrían estar en la realidad de ese progreso delineado por dos horas.

El presidente de nuevo presentó lo que debe ser una de las principales realizaciones de su gobierno, la reducción de la pobreza y el darle nueva vida a la clase media. Es una verdad de a puño que la marginalidad es atormentadora en la República Dominicana, que hay un desempleo asfixiante, que la deserción escolar es imparable y que la delincuencia no ha sido apagada.

Es positivo que el presidente Medina anuncie que va a reforzar la frontera. Más guardias y equipos. Hay que hacer frente a la inmigración ilegal haitiana, hay que controlar a los que residen de forma irregular en el país. Los organismos internacionales presionan para que la frontera esté abierta y se permitan los sin papeles.

En este punto el gobierno tiene que trabajar contando con las presiones internacionales y el lado negativo de los agentes locales. Los anti-haitianos naturales nunca estarán conformes con las medidas que se tomen, y los empresarios son renuentes a que se establezcan leyes de juego claras y definitivas con el comercio bi-nacional.

Atentamente,
Manuel Hernández Villeta