Complejo problema social



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Si se asignara un nombre para caracterizar el año 2012, probablemente pudiera ser bautizado como el año de la delincuencia y la criminalidad, pues estos fueron hechos que se presentaron de modo avasallante, y que se recrudecieron en el final del año con un saldo de víctimas que horroriza a la sociedad que, impávida, contempla estas  temibles escenas sin que se avizore en el horizonte una iniciativa creíble para poner freno, o al menos reducir considerablemente  lo que a este nivel está aconteciendo.

 La ocurrencia de crímenes y otros muchos delitos en el 2012 han inducido a criterios disímiles. Uno de los juicios más extendidos se basa en la creencia de que la falta de oportunidad en educación, empleos, y subsistencia, es la causante fundamental de esos males.

Cierto es que la falta de oportunidades tiene un peso importante en las actitudes personales y sociales de la gente, pero esta causa no explica del todo esos arrebatos en robos, atracos y asesinatos, por lo que con este modo de enfocar el problema se incurre en un error que es oportuno advertir, para que no se interpreta como una licencia o justificación.

A pesar de que la inequidad y la falta de oportunidades ha sido una constante en la República Dominicana, hay que advertir que no todo aquel que anda en atracos, crímenes y otros delitos, lo hace por carecer de esas oportunidades. Si la única razón fuera esta, casi todo el mundo estuviera actuando en esa misma dirección, y esto, afortunadamente, no está ocurriendo. Es mucho más razonable admitir que este es un fenómeno complejo porque en él inciden muchas variables que el país y las instituciones competentes aún no se abocan a afrontar.

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