DE SALUD Y OTRAS COSAS



El paciente psiquiatrico tiene derecho.-

I de II
La intervención voluntaria o no de un profesional de la salud mental no está exenta de complicaciones que afectan al tratante; al paciente o a su familia, a instituciones, por ejemplo a una clínica especializada en donde se produjo el incidente.

Voy citar en apretada, síntesis algunos incidentes críticos o situaciones que tienen que ver con los derechos humanos, con la libertad de tránsito o, en sentido general, con la autonomía.
Negligencia o mala práctica médica.

Se trata de un error que afecta al paciente producto de una negligencia del profesional.

Habitualmente están violados algunos elementos del Código Civil; la presencia o no de testigos que sustenten la acusación, es frecuente.
Las cuatro D son necesarias para darle curso al proceso acusatorio:
Deber.- Es decir que se demuestre que existió una relación entre el médico y el paciente.

Desviación.- Que no es más que en el proceso de tratamiento se desvió o desconoció los estándares o guías especializadas en el manejo del caso.

Daño.- Que se produjo como resultado de la actuación del psiquiatra.
Directa.- Que demuestre que el daño se produjo por la acción directa del procedimiento empleado.

Confidencialidad

Hipócrates sentenció: “Y llevaré los secretos de mis pacientes a la tumba”… Nuestros pacientes tienen la protección de que sus testimonios serán guardados con celo. En psiquiatría no siempre se toman notas de trascendentes secretos de nuestros atendidos.

Se han planteado dos excepciones: el paciente que amenaza con suicidarse y el atendido que confiesa propósitos homicidas “al salir de la consulta”.

Derecho a no aceptar un tratamiento
Con mucha frecuencia el usuario dice de forma tajante: “Yo acudiré a su consulta, pero no acepto tomar tabletas”.

La orden de ingreso involuntario de un paciente en crisis, es una decisión compleja que amerita coerción o sujeción física (a veces amarrar) o control farmacológico, quiere decir inyectar con la oposición activa del paciente.

En mi dilatada carrera profesional una vez fui demandado por una profesional que yo había mandado a buscar a su casa (por un equipo de anestesiólogos y con autorización de sus familiares) pues amenazaba, cuchillo en mano, a su hermana, en medio de una crisis delirante.

Fui descargado en los tribunales, pero nunca falta un profesional del derecho que quiera “pescar en río revuelto”.

Discinesia tardía

Se estima que hasta un 10 % de los pacientes psiquiátricos crónicos tratados con neurolépticos, quedan afectados por movimientos involuntarios que se producen por un efecto indeseado de los fármacos en estructuras llamadas núcleos grises centrales donde se altera la producción y metabolismo de la dopamina en el centro del cerebro.

El paciente experimenta molestos movimientos facio-linguo cervicales que recuerdan el chupeteo de un conejo, que mejoran con tratamiento farmacológico, pero que no desaparecen totalmente.
Se aduce que el psiquiatra jamás le animó la intención de que el afectado (involuntariedad), fuera su paciente.

El paciente violento

Es deber del psiquiatra actuante proteger a la familia y a la sociedad del paciente violento.

Muchas veces no se firma un alta a petición de terceros ante el peligro que entraña un “paciente agresivo” al salir a la calle sin control de fármacos o de las autoridades.

La legislación vigente exige al aparato médico psiquiátrico las previsiones correspondientes, incluso ante el daño que ocasione el paciente violento el profesional puede ser acusado de descuido.