Opinión

Difusas perspectivas

Difusas perspectivas

El Gobierno y la oposición de Venezuela están supuestos a volver a reunirse aquí los días 1 y 2 de diciembre para explorar una salida a la crisis política y económica que abate a la nación. Pero las perspectivas, por las condiciones adelantadas por cada una de las partes, no despiertan la menor ilusión de que en encuentro pueda llegarse a un acuerdo para reorientar el ejercicio del poder por los senderos de la democracia, la paz y la seguridad.

Antes que una flexibilización, lo que se ha notado en la víspera es un incremento de las demandas, como si de antemano se quisiera minar el proceso.

El presidente Nicolás Maduro ha apostado por la división de la oposición y la manipulación de los procesos políticos como parte de su estrategia para conservar el poder. Con la estrategia ha conseguido algunos golpes de efecto, como la victoria en las elecciones regionales, que convocó cuando las circunstancias le favorecían, pero la burda maniobra no ha engañado a la comunidad internacional.

Canadá y la Unión Europea han aprobado sanciones contra el régimen de Maduro, en tanto Estados Unidos las ha reforzado por los retrocesos democráticos que se han verificado en los últimos tiempos.

La oposición, cuya unidad ha terminado agrietándose a fuerza de obstáculos, insiste en que todo arreglo debe pasar por la liberación de los presos políticos, la restitución de las facultades al Parlamento, eliminación de la Asamblea Constituyente y ahora ha agregado a sus demandas la reestructuración del Consejo Electoral. Son reclamos que reiteradamente el Gobierno ha rechazado, amparándose en que cada una de las decisiones se ha tomado amparada en la Constitución y las leyes.

En Cambio, Maduro quiere desesperadamente un acuerdo que suponga la anulación inmediata de las sanciones económicas, sobre todo de Estados Unidos.

Las elecciones presidenciales pautadas para el año entrante no dejan también de proyectarse como una sombra. Tras la experiencia en las regionales, que el régimen rodeó de obstáculos, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sabe que se repetiría la misma experiencia de no garantizarse las condiciones necesarias. Con un Gobierno que juega sucio, el mismo panorama se observa con las municipales fijadas para diciembre próximo.

En lo único que ambas partes podrían coincidir es en encontrar alguna fórmula para resolver el dramático desabastecimiento de alimentos y medicinas.

Pero en los demás sería casi un milagro que alguno de los dos pueda ceder siquiera en algo. Por tanto, no promete esperanza, sino incertidumbre, el diálogo a celebrarse aquí con la mediación del presidente Danilo Medina y del expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

El Nacional

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