“Opta por aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.” Bernard M. Baruch.
En esta precoz campaña que nos azota, hemos podido observar distintos matices –a lo interno de partidos- que diferencian sustancialmente a sus precandidatos.
Un elemento innovador en estas precampañas ha sido la utilización de conceptos y recursos que –aunque dirigidos al mismo subconsciente- permitan distinguirse entre diversas corrientes. En buen dominicano; se invita a todos a bañarse para quitarnos el –agobiante- calor, pero no en el mismo río.
Mientras Hipólito Mejía habla de “la Transición necesaria”; Luis Abinader refiere que “el cambio va”. Ambos persiguen lo mismo; ser vía posible de alternar el poder en manos del PLD, pero disímiles en forma y fondo.
La transición –conceptualmente- refiere al intermedio entre un estado antiguo y otro a que se llega posteriormente. La característica de esto –que indudablemente saldrá a relucir cuando avance la campaña- es que la transición manifiesta semejanza entre el estado anterior y el posterior. En otras palabras, la transición corresponde más a miembros de una misma corriente o partido, que, permitan favorabilidad y paz en lo que se llega del punto A al punto B.
Pudiera entenderse que Hipólito desea posicionarse como el candidato “preferido” o “ideal” del propio PLD. Estrategia que puede ser nociva por el historial de cariño y amistad que ha caracterizado al ex presidente con el hoy mandatario.
El cambio –por otro lado- reproduce la acción de elegir una ruta distinta, puede ser mas súbito y precipitado. En eso Abinader ha sabido capitalizar un sentimiento –en la población- de cansancio, ansiosa de renovación y de ver nuevos rostros. Es innegable que una gran parte de la sociedad dominicana está exhausta de 14 años continuos del PLD en el poder y eso pudiera marcar la diferencia en el 2020.
Luis Abinader –inteligentemente- ha reformulado su imagen; luce moderna, atractiva, joven y distintiva, sabe que la gente quiere cambio y –como buen empresario-es justo lo que esta vendiendo. Se está enfocando en los jóvenes; en los sectores productivos y emprendedores –de nuevo, como buen empresario- denunciando la voracidad fiscal que están sufriendo, buscando explotar esta inconformidad general contra el abuso desproporcional del fisco.

