Hacerse el gracioso



El alcalde de Santo Domingo Oeste anunció que a partir del próximo fin de semana dispondrá la clausura del mercado de pulgas que opera entre las avenidas Independencia y Luperón, tras advertir que “se van todas las vainas que obstaculicen el medio ambiente y propaguen enfermedades”.

Al señor Francisco Peña se le preguntó dónde serían trasladados los buhoneros que venden en ese mercado dominical, a lo que respondió: “¿Y a dónde lo vamos a reubicar, en Elías Piña o Haití?”, al afirmar que “la mayoría de esos vendedores son de nacionalidad haitiana.”
Es posible que con esas declaraciones, el señor Peña haya intentado hacerse el gracioso, porque de otra manera no se entiende que anuncie la clausura de un mercado callejero que brinda sustento a miles de familias, sin procurar alguna alternativa de solución.

Ese mercado de pulgas lleva varios años instalado en el mismo lugar, incluso durante anteriores gestiones como alcaldes del señor Peña y de su hijo, por lo que resulta extraño que ese funcionario se destape con la medida de simplemente borrarlo del mapa.

Es inaceptable que el alcalde diga que cerrará ese mercado, entre otras razones porque supuestamente, la mayoría de los venduteros son haitianos, como si alguien le ha conferido autoridad para perseguir a ciudadanos por su condición de inmigrantes.

No se niega que ese mercado requiere ser trasladado del lugar donde opera, pero los ayuntamientos del Distrito Nacional y de Santo Domingo Oeste están compelidos a ubicarlo en algún sitio donde no interrumpa el tránsito vehicular o peatonal, pero de ninguna manera despojar a cientos de buhoneros del sustento de los suyos.

El alcalde Peña alega que el mercado de pulgas propaga enfermedades y contamina el ambiente, pero ese extraño celo no se manifiesta en la oportuna recogida de basura y en el ornato de muchos de los barrios de Santo Domingo Oeste, que se asemejan a porquerizas, por lo que debería no solo garantizar la higiene en un mercado público, sino también en todo el entorno de su alcaldía.

Lo dicho por ese alcalde, de que clausurará un mercado callejero porque enferma y contamina y porque la mayoría de los venduteros son haitiano, se asume como un chiste de mal gusto o de una burda manera de hacerse el gracioso. Ese es un problema serio, que debe abordarse con seriedad.

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