El acceso de los dominicanos de todas las capas sociales al sistema de salud, tanto público como privado, debe ser universal y sin restricciones y clasificaciones impuestas por ventajas económicas de los prestadores de de esos servicios, especialmente los especialistas que cobran altas diferencias a pacientes o que abiertamente y en desafío a la Ley de Seguridad Social, no aceptan ningún tipo de seguro.
Esto obliga a pacientes que tienen enfermedades delicadas y de alto riesgo como las cardiovasculares y padecimientos de males catastróficos, pagar tarifas que oscilan entre los 2,000 y los 5,000 dólares para poder recibir atención especializadas.
¿Pero qué pasa entonces con aquellas personas, en su inmensa mayoría pobres, que ni ellos ni sus familiares disponen de tan altas sumas para pagar una consulta o un tratamiento y que tampoco pueden asumir el elevado costo de los medicamentos y de las terapias a que deben someterse, a veces por prolongados años?
Ante este panorama injusto, excluyente y de alto riesgo para las personas de escasos recursos, adquiere fuerza y merece amplio respaldo, el reclamo de diferentes sectores de la sociedad para que el Seguro Nacional de Salud (Senasa) subsidiado sea aceptado en los centros médicos privados del país, que solo reciben el contributivo, porque les resulta más conveniente económicamente.
Ante este preocupante panorama se impone que las autoridades del Senasa y del Consejo Nacional de la Seguridad Social intervengan para solucionar este problema que contradice el espíritu y postulados de la Constitución de la República en cuanto a la igualdad de todos los ciudadanos en el disfrute de los derechos individuales y colectivos.
La inviolabilidad del derecho a servicios de salud e sin ningún tipo de restricciones, juega un papel fundamental para que en el país pueda hablarse con propiedad de justicia social y del estado social y democrático de que hablala Carta Magna.
Es inconcebible que a la luz del tratamiento diferenciado que las clínicas dan a los pacientes del seguro subsidiado con respecto al contributivo, aquí de hecho se tolere la indiferencia o indolencia de las autoridades del sector salud, que tengamos ciudadanos de primera y segunda categoría.

