Iván el maestro



Iván García es uno de los maestros vivos del teatro dominicano, nos cuenta su vida en las tablas.
En una amplia entrevista, García refiere que cuando rondaba los quince años, un grupo católico le había solicitado que montara una obra “devocional” y él eligió “El gran teatro del Mundo” de Pedro Calderón de la Barca, estrenada en el auditorio del Instituto de Señoritas Salomé Ureña el 30 de mayo del 1955.

Al día siguiente apareció en una crítica escrita por Santiago Lamela Geler, referida a Iván, en la que decía: “Quien así comienza tiene un amplio futuro en el teatro”. ¡Y yo me lo creí!… Tres años más tarde (1958), además de haber actuado en varias obras, dirigí una lectura de “Julio César” de Shakespeare, la cual fue estrenada en Bellas Artes, y escribí mi primer texto dramático, “Doce pasos al paraíso”.

Cuenta que pulió su actitud para la dirección teatral en la Escuela de Arte Escénico de Bellas Artes, con la profesoraLucía Castillo y me enamoré del profesionalismo de mis compañeros de aquel Teatro Escuela de Arte Nacional.

“Fui básicamente autodidacta. Las actuaciones cinematográficas de Marlon Brando y, sobre todo, de James Dean, me indicaron que lo que estábamos haciendo los dominicanos en el teatro no era lo correcto.

Me enteré de que aplicaban el Método Stanislavski, y en un viaje que hice a Puerto Rico encontré sus textos: “La Construcción del Personaje”, “Manual del Actor” y “Un Actor se Prepara”, y los compré y los traje a Santo Domingo y me reuní con un grupo de jóvenes colegas y comenzamos a estudiar y practicar sus mágicas experiencias. El resultado fue lo que soy.

¿Que ha sido lo necesario para estar en la primera línea del teatro dominicano?
“Amor, persistencia y compromiso son las tres palabras mágicas. Amo lo que hago, y lo respeto; trato de convencerme de que lo que realizo siempre puede ser mejorado; y persisto en el esfuerzo para no desmerecer lo que mi asiduidad y creencia en la perfección me han ganado”.

Considera que el mejor personaje teatral que ha hecho es el del patricio Duarte, pero advierte que al haberle hecho por cuarenta años, ya no es un personaje y que ahora es parte de él. “El Juan Pablo que creé se acostumbró a mí o yo me familiaricé con el ideal que en él percibí. Ya no me cuesta notable esfuerzo traerlo a la vida, aunque sigo disfrutando nuestro entendimiento”.

Sus obras más trascendentes son:” “Más allá de la búsqueda”, que resulta espontánea, sincera, y dulcemente poética; “Fábula de los cinco caminantes”, mi contundente resumen político, aparte de que le tengo agradecimiento por la fama que me ha prestado; y los “Retratos de una Guerra”, testimonio sangrante y glorioso de uno de los más intensos de mi larga vida.

Sobre la labor de formación actoral que desarrolla hace años en diversas escuelas, sostiene que son importantes la actuación la dirección y lo escrito, pero lo que se enseña, si se hace bien, revive en substancia en las encarnaciones de los seguidores, sigue presente y brillando en las representaciones.

UN APUNTE

De él
Actor, dramaturgo y formador de nuevos talentos, sin su nombre la historia del teatro dominicano perdería una parte fundamental. Duarte es el personaje que más le trasciende. Lo ha representado por 40 años.

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