Opinión

Mata la homofobia

Mata la homofobia

Hace dos meses, transcribía en esta columna una nota electrónica recibida, en la que una pareja de lesbianas, relataba una verdadera persecución homofóbica de parte de una familia vecina, al punto de recibir amenazas de muerte. La Fiscalía de Santiago intervino en el caso y las cosas se mantienen tensas, pero con conocimiento de las autoridades. Decía, que el caso evidenciaba como estas violaciones constantes y cotidianas a los derechos de otras personas, se dan en los entornos mediatos e inmediatos con impunidad, a pesar del enfoque de derechos humanos de nuestra legislación.

Desde entonces, tres crímenes homofóbicos se han producido en Santiago, ambos en escenarios crueles y con la mayor de las sañas. El 26 de marzo pasado, en la zona Sur de la ciudad, Elías Luis Díaz, de 63 años, asesinó a machetazos a Ámbar Taína Mejía Tapia de 27 años y a Yanelis María Rodríguez Morel de 22, pareja lesbiana con la que el asesino mantenía una “relación sentimental”. La semana pasada, Adelka Miguelina Liranzo, de 30 años, fue encontrada descuartizada hasta en sus partes íntimas, en la comunidad de Villa González, la que en vida mantenía una relación sentimental lésbica con una mujer casada y al mismo tiempo, relaciones de pareja con José Joaquín Vallejo de 63 años, quien está siendo investigado.

En mayo pasado, con motivo del Día Mundial contra la Homofobia, conocíamos el dato de que, América Latina y el Caribe es la región del mundo donde se producen más crímenes por homofobia y donde menos se sancionan, manteniéndose las barreras de homosexuales, bisexuales y transexuales para el acceso a la “participación política y otros ámbitos de la vida pública”.

En nuestro país, la comunidad gay, reclama legislar contra la negación de derechos fundamentales y cuenta 25 crímenes de odio desde el 2009, a los que agregamos las tres mujeres asesinadas en estos últimos días en Santiago. Además, el Informe Sombra presentado al treceavo Consejo de Derechos Humanos, explica que “se ha convertido en una práctica común en el territorio Dominicano que personas que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales, sean expulsadas de sus trabajos, sufran acoso de algún tipo de parte de sus superiores o compañeros de trabajo, abuso y acoso de los estamentos militares y policial“.

Mientras esto sucede, en el imaginario y más que nunca, se mantiene la incitación a la inquina desde el discurso reduccionista y radical, sin importar si es desde los grupos eclesiales o sectores reaccionarios con poder, lo que promueve los crímenes de odio a la población LGTB. Un juego muy peligroso.

 

 

 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación