Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) emergen como la locomotora principal de la economía dominicana por su significativo aporte al Producto Interno Bruto (38.6%), capacidad de generar empleos, procesar financiamiento, producir y mercadear bienes y servicios.
Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) destaca que sólo Banca Solidaria ofreció créditos a Mipymes por 18.4 mil millones de pesos, lo que involucró a más de 98 mil personas, de los cuales el 67% correspondió a microempresas, señal de que se incrementa el número de emprendedores que ingresan al mercado.
Las Mipymes son hoy objeto de la mayor atención de los bancos comerciales, asociaciones mutualistas y cooperativas, la mayoría de los cuales ha creado programas especiales para ofrecer financiamiento y entrenamiento a esas unidades productivas.
Aunque los niveles de bancarización se han incrementado notablemente, lo que se atribuye al impulso de las Mipymes, todavía miles de pequeñas y medianas empresas se mantienen en niveles de informalidad a causa de excesiva burocracia y porque el Estado debe promover mayores incentivos para que esos negocios se consoliden.
No se niega que el crecimiento de la economía se debe en gran manera al turismo, remesas, inversión extranjera y exportaciones, pero es claro que sin el impulso de las Mipymes no sería posible hoy hablar de estabilidad financiera y monetaria.
Se requiere que la Administración Tributaria despegue el pie del cuello de esos pequeños y medianos negocios obligados a pagar una serie de impuestos y tasas que le impiden avanzar o, peor aún, los condenan a la quiebra.
El crecimiento y expansión del comercio, consumo, producción y transferencia tecnológica depende en gran medida del éxito o fracaso de las micro, pequeñas, y medianas empresas que influyen grandemente en los sectores agropecuario, agroindustrial e industrial.
Urge que el Estado y el Gobierno amplíen la sombrilla de protección y estímulo al crecimiento y expansión de las Mipymes, en el entendido de que esa es la base fundamental para que la economía dominicana se coloque a las puertas del desarrollo, con garantía de equidad social.

