Orto-escritura: No puede ser lo mismo



Las dificultades para el uso correcto de la lengua son persistentes y –lo peor- se transmiten de una generación a otra. Son transmisibles hasta por herencia, pero en la mayoría de los casos, al igual que en las enfermedades corporales, este trastorno obedece a unos “agentes patógenos”, es decir factores que lo generan.

La evolución de la sociedad, como de la lengua misma, que es un sujeto cambiante, funcionan como vectores que propagan otras dudas y tropiezos para un adecuado desempeño en el uso de la lengua, ya fuera en forma oral, ya fuera en forma escrita, y sobre todo en esta última.

Ayudar a los demás a corregir vacilaciones o yerros en la escritura y pronunciación de las palabras ha de asumirse como un apostolado. Se trata de un servicio a la sociedad que requiere entrega, dedicación y hasta abnegación.

Luz Peralta, en clara demostración de su conciencia de la lengua, asume un reto y lo realiza a través de esta obra. “No es lo mismo ni es igual” es un libro práctico, destinado, como expresa el subtítulo, a remediar “Dudas lexicológicas en el lenguaje cotidiano de los dominicanos”.

Su estructura revela que se trata de un trabajo hecho con paciencia, sin la prisa que impone publicar un libro con la falsa ilusión de ganar dinero. No, ese no pudo ser el propósito que la animara a emprender tan digna tarea. Tampoco la simpleza de aparecer en las páginas sociales de los diarios conduce a producir un trabajo de esta índole.

La autora, periodista y abogada, ha plasmado el resultado de sus observaciones que le han llevado largo tiempo, pienso, motivada por la elaboración de un contenido que pueda contribuir a socorrer a quienes corran el riesgo de incurrir en agravios al idioma español.

Se fundamenta la autora seibana en legítima doctrina lingüística, y al respecto incluye un valioso marco teórico, pero el resultado es, sin dudas, un libro práctico. Es ligero de volumen, organizado alfabéticamente y por tanto fácil para consultar y para que el lector lo lleve consigo.

Enfoca sobre todo las dudas derivadas del uso de las palabras parónimas. La condición de “parónima” se la da una relación o semejanza con otra palabra, sea por su etimología o solamente por su forma o sonido, como ocurre entre “ay” (interjección) y “hay” (forma del verbo haber) o entre “veraz” (adjetivo, equivalente a verdadero) y “verás” (forma del verbo ver, futuro).

¿Cómo es que periodistas y dirigentes políticos, a través de los medios de comunicación, confunden “estrato” (capa, nivel) con “extracto” (resumen, sumario)? Otros se enmarañan con “sesión” (reunión) y “sección” (parte de algo). La divulgación de esos yerros, en consecuencia, funciona como los “agentes patógenos” que generan causas de un mal.

Que una persona escriba “asia” cuando quiso escribir “hacia” –aunque suenen iguales- debe llamar a preocupación. Asia es nombre de un continente y hacia es una preposición (acercarse a algo). “Asía” es lo mismo que “cogía”, es decir alguien tomaba con las manos un objeto, como “hacía” es forma del verbo hacer. Por eso no puede ser lo mismo.

Luz Peralta ha preparado un libro útil que puede servir a profesionales, como a estudiantes y personas que sientan alguna preocupación por el buen empleo de nuestro idioma. No estoy seguro de que vaya a ser rentable, desde el punto de vista material, para la autora, pero afirmo con plena convicción que este libro –un vademécum- proporcionará a los usuarios ventajas notables para comunicarse sin tropiezos en lengua castellana.

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