Por los niños y niñas



El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en coordinación con la Procuraduría General, inició ayer en República Dominicana la campaña “No hay excusas”, que procura que la ciudadanía denuncie los casos de niños y niñas que sufren explotación sexual.

Esta oportuna cruzada tiene por objetivo también poner fin a la tolerancia que ha dispensado la sociedad hacia la explotación sexual comercial de menores, que son expuestos a violencia física, sicológica y embarazo prematuro, como lo demuestran estudios y encuestas realizados por Unicef.

Aunque no se precisa el número de niñas, niños y adolescentes sometidos a ejercer la prostitución, se sabe que las cifras rebasan la frontera de lo escandaloso y dramático, especialmente en polos turísticos y zonas con elevados índices de pobreza.

La representante de Unicef, Rosa Elcarte, reveló que el 60% de las niñas menores de 18 años, provenientes de familias pobres, están casadas o unidas y tienen uno o más hijos, lo que a su juicio es una alarmante réplica de la pobreza.

El matrimonio infantil constituye una aberración jurídica y social generada principalmente por la exclusión e indigencia que también es causa de las violaciones sexuales y otras formas de violencia a que son sometidos los menores.

La participación de la Procuraduría General en la campaña de concientización emprendida por Unicef resulta oportuna, porque al Ministerio Público le corresponde la custodia de los niños, niñas y adolescentes, así como velar por la plena garantía de sus derechos.

Duele decirlo, pero la sociedad y los poderes públicos han sido permisivos ante la creciente espiral de violencia sexual contra menores y frente a bandas organizadas que promueven la prostitución infantil, de todo lo cual se deriva la escandalosa tasa de embarazos en niñas y adolescentes.

Los votos son para que la campaña “No hay excusas”, que promueve Unicef, siembre conciencia colectiva en torno a la necesidad de frenar la explotación sexual de menores, así como de revertir los inimaginables índices de embarazos de menores.

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