Presencia económica



El dinero de cada día
Cuando se menciona la palabra economía lo primero que aflora a la mente del receptor del mensaje es la imagen del dinero, considerada como su esencia y médula; pero nada más falso, por lo que debemos cuidarnos mucho de guiarnos por las apariencias de las cosas debido a que podemos incurrir en serias equivocaciones.

El dinero suele ser definido como un medio de intercambio comercial para el pago de los bienes y servicios que una persona adquiere, así como para efectuar saldos de obligaciones financieras, siendo representado en la sociedad contemporánea bajo la forma de billetes de banco y monedas de diferentes denominaciones, entre otras formas.

El dinero debe concebirse como un medio de pago (con el compramos, por ejemplo, diez libras de arroz o una entrada para el estadio de béisbol); también constituye una unidad de cuenta (por ejemplo, con un billete de 50 pesos o de 500 pesos se podría comprarse x cantidad de frutas, lo que significa que conociendo el número de unidades o pesos que hay en una billete de banco se podría fijar el precio del producto.

Importa saber que también el dinero es depósito de valor (toda vez que conserva su valor en el tiempo, postergando para más adelante el uso del mismo para la adquisición de diversas mercaderías).

Generalmente los ciudadanos suelen guardar los billetes de bancos en las cuentas de ahorro o corriente, aunque perfectamente podrían ser conservados en lugares personales.

Tal como ya quedó expresado, el dinero adopta en la actualidad la forma de monedas y billetes emitidos por los bancos, pero eso no siempre ha sido así en la historia de la economía, pues en su origen -al decir de un planteamiento teórico que goza de amplia aceptación- durante los primeros tiempos de la organización social de los seres humanos supuestamente del intercambio de objetos (trueque) dio origen al dinero hasta alcanzar su actual apariencia.

Pero lo cierto es que no existen testimonios antropológicos (relativos al ser humano) que confirme esa tesis que goza de amplia aceptación de que una transacción comercial (trueque o intercambio comercio) es el acta de nacimiento del dinero. De modo que estaríamos en presencia de un argumento teórico que no ha sido respaldado con testimonios históricos irrefutables a pesar de que Adam Smith (1723-1790), el economista clásico escocés considerado como el padre de la ciencia económica, lo haya hecho suyo.

Pero, ¿por qué no pensar que el dinero se usaba en la antigüedad como una unidad de medida para vincular los compromisos que se creaban entre las personas y que eran anotados en diversos objetos a modo de recordatorio? ¿Sería que en la sociedad primitiva el dinero no tenía una representación física, sino que era algo abstracto que sólo ocupaba un lugar en la mente? .

Lo que sí importa conocer es que el dinero no siempre ha existido ni puede concebirse como algo natural que surge de la nada. El dinero es producto de un hecho social, lo que significa que es resultado de la acción y el pensamiento del ser humano.

Así, el Estado es fuente creadora de dinero a través de sus mecanismos institucionales (banca central, por ejemplo) aunque también se encuentran las empresas bancarias privadas. Pero más allá de la cuestión del dinero téngase presente que el fundamento de la economía reposa en la esfera de la producción de bienes y servicios.

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