Opinión

Provocando reacción

Provocando  reacción

El león no puede protegerse de las trampas y el zorro no puede defenderse de los lobos. Uno debe ser por tanto un zorro para reconocer trampas y león para asustar a los lobos.”

Esa analogía política es un retrato perfecto del ejercicio del poder en el mundo moderno. La obra de Jonathan Powell –El Nuevo Maquiavelo-, es una referencia de estudio obligatorio para entender las aplicaciones actuales de las máximas maquiavélicas en la política de estos tiempos.

Nos encontramos ante una embestida de provocaciones estratégicamente programadas –para nada casual que ocurran justamente en el mes de la patria- contra los símbolos y fundamentos de nuestra dominicanidad.
Todos vimos estupefactos e impotentes ante la indiferente mirada del Gobierno y sus dependencias locales, ilegales haitianos de manera oprobiosa profanando imagen de Duarte en Moca, frente –paradójicamente- a la iglesia donde -hace más de 200 años- hordas invasoras degollaron y crucificaron a mujeres, niños y ancianos.

Esa acción no fue deliberada ni “cultural” como ahora pretenden alegar; dicha ofensa tiene causa y objetivo, que –gracias a Dios- no fue logrado. Quieren –como lobos sedientos de sangre-provocar una agresión de parte del pueblo dominicano –que actuaria a su vez en defensa de sus valores patrios- para justificar –nuevamente- una supuesta persecución étnica y cultural en el país.

Por tal razón, al no materializar ese pernicioso propósito, volvieron al ataque, esta vez en Villa Tapia, teniendo la osadía –y, ¿vale preguntar donde se encontraban nuestras Fuerzas Armadas?- de izar la bandera haitiana en el mismo parque Duarte frente el busto del patricio como desgraciada pesadilla surrealista a su legado.

Diga usted querido lector, qué mayor provocación pudiere hacerse pretendiendo una reacción desproporcionada que les sirva de baluarte su causa maldita y condenada al fracaso.

Porque tal como lo expresé en Twitter; si en 22 años de brutal y atroz ocupación haitiana –sin internet, sin teléfonos, sin televisión y sin prensa libre; por lo que se desconocían y no se podían comunicar los abusos y crueldades- nuestros pueblos no se conjugaron culturalmente hablando, pues no habrá nunca poder sobre la faz de la tierra que así lo disponga.

Sepan -a quienes apuestan por una generación desarraigada de su dominicanidad- que, como éste servidor somos muchos jóvenes dominicanos, dispuestos mil veces ver a nuestra amada Quisqueya arder, antes que verla en manos invasoras perecer. #DuarteVive #MesDeLaPatria

El Nacional

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