En febrero, diario libre publicó un amplio reportaje producto de la visita a las instalaciones de varios periodistas que acompañaron a la comisión designada por el Ejecutivo para verificar el tema sobre su licitación y posible sobrevaluación de la obra. Este texto lo titularon como la megaobra que está siendo termina contra viento y marea.
El Metro ofreció estos datos: Los 720 megavatios representan 5.3 millones de MWh al año, a un precio promedio de 9.80 centavos de dólar, según las informaciones oficiales. De ser así, el país se ahorraría 8.30 centavos de dólar por cada KWh, para un total anual de 441.6 millones de dólares.
Para que el gobierno dominicano pudiera cubrir el pago que presupuestó la multinacional brasileña –envuelta en un serio conflicto de corrupción en su país– tuvo que tomar un préstamo de US$632.5 millones a un grupo de bancos europeos liderados por la Societé Generale de Francia, Banco Santander de España, ING Bank de Holanda, Unicredit de Italia y Deutsche Bank de Alemania.
En diciembre de 2015 se recibieron los primeros US$200 millones de ese préstamo. Hasta la fecha la inversión va por los US$975 millones. El vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Bichara, aseguró que el préstamo se tomó a 15 años bajo una tasa del 3.23%. Si todo funciona como se piensa, en un lustro se pudiera pagar el dinero tomado para la construcción de esta mega obra que debe durar no menos de 50 años funcionando.
El economista Pedro Silverio Álvarez publicó un análisis (2013) sobre la construcción de esta planta: “El Gobierno tendrá que endeudarse en unos US$2,000 millones en el curso de los próximos tres años; es decir, a un ritmo por encima de los US$600 millones por año (…) Esta es una situación suficientemente poderosa como para pensarlo dos veces antes de comprometer al Estado con esta inversión con vocación de elefante blanco”.
Una vez las plantas estén funcionando deberían arrojar 720 megavatios, pero solo se podrá aprovechar 675 por las pérdidas técnicas y la distancia en distribución. Hay que agregar que esa energía se venderá a los distribuidores que más tarde la despacharán a las EDEs, por lo que el Gobierno mantendrá, más o menos, el subsidio que hasta ahora le ha costado más de US$5,000 millones en el último lustro.
Hace poco más de 10 años se planteó la idea de construir dos plantas de carbón de 600 megavatios cada una. Para hacer el estudio de factibilidad se contrató a la empresa multinacional Mercado, la cual afirmó que de instalarse el proyecto se requeriría que la CDEEE pudiera recuperar un mínimo del 81% en todo el ciclo evaluativo.

