He escrito en entregas anteriores, que lo que más le conviene al país, incluso a cualquier partido que dirija los destinos de la nación, es que exista un movimiento de presión, que goce de la legitimación del pueblo para exigir, no solamente el cese de la corrupción y la impunidad, sino que demande la solución de problemas que se mantienen en la agenda nacional desde hace más de 50 años.
He manifestado además y pienso que importa reiterarlo, que así como un médico se especializa para salvar vidas, así deben hacerlo los que incursionan en política, pues es un oficio que requiere conocimientos especializados, como decía Max Weber.
Cuando algunos de los integrantes del Movimiento Verde manifiestan su convencimiento de que con la renuncia del presidente Danilo Medina se resuelven todas sus demandas, muestran una insigne ignorancia en términos políticos, pues la historia enseña, que por más catastrófica que sea una guerra, siempre debe salvarse al jefe de Estado, quien es que está llamado a firman el tratado de paz o rendición.
Los líderes verdes deben definir su estrategia. Si están absolutamente convencidos de que salida de Danilo y el PLD resuelve sus aspiraciones como grupo, entonces deben constituirse en partido político, pues es la única vía dentro del sistema democrático. lo contrario, antes de que el movimiento se muera en brazos apasionados, pero inexpertos, deberán imitar a la Coalición Amarilla, que sí supo diseñar estrategias exitosas.
El odio y la pasión obnubilan. De lo que se trata es de conseguir los objetivos trazados. Pienso que el Movimiento Verde no necesita de inteligencias superiores, sino de personas con experiencia y capacidad política que les haga entender a sus líderes, que mostrar una predisposición y un enfrentamiento visceral al partido de turno, en este caso el PLD, más que bien les dificultaría alcanzar los objetivos.

