Cuando todos creían que se había arribado a un acuerdo que pondría fin a la injusta y abusiva huelga de profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el gremio magisterial decidió mantener cerradas las aulas de la academia.
Ahora se reclama que el aumento de un 15% acordado para los docentes sea aplicable dentro de 15 días y retroactivo al mes de enero, además de exigir plazos para la presentación de diagnóstico financiero, y garantizar la autonomía universitaria.
Se supone que la Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD (Faprouasd), con la mediación de la ministra de Educación Superior, Alejandrina German, acordó con la Rectoría una fórmula que permita la reapertura de docencia, pero esa solución quedó en el papel.
Faprouasd ha dado un plazo de 24 horas al Consejo Universitario para que convoque a sesión y apruebe sus exigencias, con lo que mantiene la daga sobre el cuello del semestre académico que parece va camino a perderse.
Conforme a ese ultimátum, las autoridades universitarias disponen de solo un día para revisar y sanear la nómina de la UASD e identificar las fuentes de financiamiento de ese aumento, que ya no partiría de un 10% como se había acordado.
La UASD agoniza succionada por la ambición, sectarismo, oportunismo e intolerancia de una élite académica que la mantiene aislada y sumida en el atraso y la mediocridad, sin la menor conexión con la agenda de urgencias nacionales.
El gremio de profesores ha sido intolerante e irracional al decretar una huelga indefinida sustentada en la irresponsabilidad, la injusticia y el abuso contra los estudiantes, el Estado y la nación.
Las condiciones de deterioro académico, financiero e institucional de la Universidad son de tal magnitud que requieren con urgencia que la sociedad reclame que se inicie cuanto antes su proceso de rescate y transformación para convertirla de nuevo en ejemplo de la excelencia en la docencia, investigación y extensión, y deje de ser refugio de mediocridad.

