El terrorismo ha vuelto a estremecer a Estados Unidos, con el ametrallamiento anoche por un individuo de una multitud que participaba en un concierto musical en Las Vegas, Nevada, con saldo de al menos 50 muertos y más de 400 heridos.
Desde una habitación en el piso 32 del hotel Mandalay Bay, Stephen Paddock, de 64 años, disparó con una ametralladora semi automática más de 130 balas contra la gente congregada en la principal avenida de la ciudad, en lo que constituye el más mortífero tiroteo en la historia estadounidense.
El autor de la masacre, que luego se suicidó, residía en Las Vegas, por lo que las autoridades investigan si tenía conexión con algún grupo terrorista islámico, ya que magnitud del atentado lo equipara con las acciones más salvajes perpetradas por esos enclaves del terror.
Las grandes metrópolis son blanco frecuente de violencia terrorista como los más recientes atentados en Quebec, París y Las Vegas, por lo que gran parte de la humanidad sufre del constante temor de que en su entorno se perpetre un acto de esa naturaleza.
El mundo civilizado expresa consternación e indignación por los sangrientos sucesos ocurridos anoche en Las Vegas, al tiempo que reclama la más férrea unidad global en la ingente tarea de derrotar toda forma de violencia o terrorismo.
Cataluña
España quedó sumida en una grave crisis política e institucional con el controvertido referéndum soberanista realizado ayer en la región de Cataluña, cuyo gobierno autónomo reclama la independencia del Reino Español.
Esa consulta fue declarada ilegal por el Tribunal Constitucional de España, pero las autoridades catalanas mantuvieron la convocatoria y han señalado que sus resultados le confieren derecho a reclamar separación o independencia.
La comunidad internacional confía en la madurez y sensatez tanto del liderazgo español como del catalán, en la seguridad de que lo que aflora como un conflicto de grandes proporciones, se resuelva por vía de un fructífero ejercicio dialogante.

