Texas ejecutará a diez personas en 30 días

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WASHINGTON (AFP) – Un hombre de 29 años fue ejecutado el martes por la noche en Texas, en la primera de una serie de 10 ejecuciones programadas en 30 días en este estado que desafía todas las estadísticas en la materia.

Joseph Ray Ries, condenado a muerte por el asesinato de un hombre de 64 años, fue ejecutado mediante inyección letal y fue declarado muerto a las 18H17 locales (23H17 GMT), indicó el departamento de Justicia de Texas, que ha registrado más de 400 ejecuciones en 30 años.

El jueves será el turno de Bobby Woods, el 28 de octubre el de Eric Nenno, el 30 el de Gregory Wright, el 20 de noviembre Robert Hudson: la última cena, el último cigarrillo y las últimas palabras se sucederán en la prisión de Huntsville de Texas, que alberga la sala de ejecución más usada de Estados Unidos.

Esta serie es “excepcional incluso para Texas”, explicó a la AFP Rick Halperin, presidente de la coalición texana contra la pena de muerte.

En principio, entre 15 y 20 condenados conocen sus fechas de ejecución simultáneamente. Pero en general éstas se desarrollan a lo largo de varios meses. La administración penitenciaria de Texas tiene así ejecuciones programadas hasta el 11 de marzo.

“Ya hemos conocido situaciones en las cuales varias ejecuciones fueron programadas en un mes, depende del juez” que haya presidido el jurado que pronunció la sentencia y que fija la fecha de ejecución una vez que se agotan todos los recursos, declaró a la AFP Jason Clark, funcionario de relaciones públicas de la administración penitenciaria.

“Algunos meses se programan numerosas ejecuciones, otros meses, pocas o ninguna”, como en diciembre, precisó Michelle Lyons, responsable de relaciones públicas.

Asesinato a sangre fría, violaciones y asesinatos de niños, muerte de un compañero de celda… los nueve condenados que deben morir en los próximos 30 días se suman a los 417 ejecutados por Texas desde el restablecimiento de la pena de muerte en este estado del sur de Estados Unidos, en 1974.

Este estado realizó dos tercios de las ejecuciones en Estados Unidos en los últimos 30 años, y 12 de las 27 de este año. Virginia, el segundo estado estadounidense en cantidad de ejecuciones, acumula 102 muertes de este tipo desde 1975.

Para un militante contra la pena de muerte “es realmente muy frustrante (…) es un trabajo muy difícil pero es allí donde se sitúa la batalla”, explicó Rick Halperin, estimando que “Texas es el peor lugar del mundo libre” para las ejecuciones.

Según él, los jueces están “muy contentos de liberarse de estas personas lo más rápido posible”, lo que explica la acumulación de ejecuciones a fin de año, tras la moratoria que interrumpió todas las ejecuciones en el país entre setiembre de 2007 y mayo de 2008, mientras la Corte Suprema validaba el método de la inyección letal.

“Es una tradición histórica y sociológica matar personas en nombre de la ley” en Texas, estimó.

Los aproximadamente 375 condenados que esperan actualmente en los corredores de la muerte texanos pueden testimoniar que es más bien la ley criminal que prevalecía antes de 2001 la principal responsable de esta afluencia.

Antes que las autoridades del Estado la revisara, un acusado podía -por ejemplo- ser representado por un abogado especializado en divorcios y que nunca había participado de un proceso criminal, y el jurado no sabía obligatoriamente que existía la posibilidad de condenar a alguien a 40 años de prisión.

Todos los reos que morirán en el próximo mes, a excepción de uno, fueron condenados antes de 2001.

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