Dámaso Marte ha tenido cambios importantes en su vida.
Nacido y criado en un barrio marginado de la capital, con carencia de comida, ropa y casi todo, ser firmado por un equipo de Grandes Ligas significó un cambio de 360 grados para él y su familia.
Pactar con los Yankees de Nueva York, el equipo con más títulos de Series Mundiales, un contrato de 12 millones de dólares por tres años, marcó también para él una gran diferencia en lo que había sido su carrera como lanzador.
Pero el cambio más importante de su vida está referido a un proceso que comenzó hace algunos meses y avanza hacia la transformación total. Dámaso, no obstante, ya se siente un hombre nuevo. Y en sus palabras hay ahora un manojo de optimismo capaz de contagiar al más pesimista.
Marte, sencillamente, abrazó el cristianismo.
Dios me ha cambiado la vida. Soy un hombre diferente, declara sonriente el potente relevista zurdo.
Cuestionado sobre su motivación para acercarse al cristianismo, Marte revela que siempre ha sido un creyente, pero que nunca había tomado a Dios tan en serio.
Siempre leía la Biblia, pero nunca como ahora. Observaba que a veces me caía y sentía como que alguien me levantaba, pero no sabía explicarme el por qué, ni quien.
Su más reciente prueba, la determinante, fue cuando se lesionó la temporada pasada y perdió cuatro meses de acción.
Confiesa que se sentía incómodo con su situación, pues le gusta ganarse su dinero. Su promedio de carreras limpias permitidas en la regular fue de 9.45.
Llegué a sentir hasta el rechazo de algunos compañeros.
Mariano lo orientó
La orientación de un amigo lo puso sobre el carril correcto.
Le pregunté cómo él, a pesar de sus 39 años y venir de una operación, podía mantenerse lanzando tan bien y se veía tan relajado.
Ese amigo fue Mariano Rivera, el As del relevo de los Yankees, quien le dijo por respuesta: Yo dejo todo en manos de Dios, él es quien lanza por mí.
Un día narra Dámaso- me invitó a su casa, hicimos un culto y allí sentí que algo me tocó.
La prueba
Marte tuvo el escenario ideal para comprobar cuanto había cambiado.
Fue llamado en situaciones apremiantes para su equipo, durante los play-offs y la Serie Mundial del 2009 y cada vez que subía al box cumplía con creces.
No permitió carreras en un total de 4.0 innings, sacando a los zurdos consuma eficiencia, precisamente lo que se le requiere en su rol de especialista del relevo.

