¿Qué Pasa?

“Los Beduinos”? y luego pasó a llamarse Wilfrido Vargas y Los Beduinos por recomendación de Chery

<P>“Los Beduinos”? y luego pasó a llamarse Wilfrido Vargas y Los Beduinos por recomendación de Chery</P>

Wilfrido Vargas ofrece devolverme la dirección, pero yo me niego. Estaba muy comprometido con mis estudios y, peor aún, mi padre, el periodista José Jiménez Belén, había regresado al país después de un exilio de unos seis años. Este se opone rotundamente a la idea de que sea músico, y menos líder de un grupo. Grabamos nuestro primer sencillo: Lado A: “Como tú una flor” (compositor Víctor Víctor); Lado B: “Samba Alegre” (instrumental de Tito Guerrero). Cholo insiste en la idea de nombrar al grupo como “Los Beduinos, a lo que me opuse firmemente (en otro párrafo, sabrán el por qué); entiendo que debe ser: “Wilfrido Vargas y sus Beduinos”. Mi idea es aceptada. Se produce la salida definitiva de todo el personal del “Casbah”.

Meses después, recibíamos nuestras liquidaciones. Grabamos nuestro segundo sencillo: “El camino de los amantes” (Víctor Víctor).  Ya fuera del “Casbah” empezamos a realizar presentaciones en diferentes sitios tales como: clubes deportivos, fiestas privadas, y una que otra actividad “por la puerta”. Este grupo no es la versión merenguera.

Durante la promoción de los temas arriba mencionados descubro que Cholo estaba instruyendo a los locutores y directores de radio para que presentaran nuestros temas como: “Manuel de Jesús y los Beduinos”. Cuando lo enfrento argumenta, entre otras cosas, que el nombre de Wilfrido Vargas no es “comercial”. Le contesto que cuando un nombre se promueve y comercializa, se hace “comercial”. El tiempo me dio la razón. En 1972, grabamos “Sagrario sucede a veces”, a propósito de la muerte, durante una protesta estudiantil, de Sagrario E. Díaz, quien cursaba estudios en la UASD. Por medio de mis diligencias, Atilano Blandino nos firma para el sello de los Blandino; nuestro primer contrato discográfico, recuerdo que era sólo para dos producciones; una tiene que ser de merengues instrumentales; como pago recibimos nuestro primer equipo de sonido. Como Cholo insistía con lo de Manuel de Jesús, su pupilo, le digo a Wilfrido que el rompimiento con éste era inminente. Se rompe la taza…Cholo decide formar “Expresión Joven”; el resto de los músicos se queda con Cholo; Wilfrido y yo continuamos nuestro andar… A finales de 1972 sale nuestra primera producción con la colaboración, entre otros, de Sony Ovalle, quien influye mucho en la conformación y definición del “ritmo beduino”. Ya somos un “combo”. A mediados de 1973 formamos la sociedad Wilfrido Vargas y Asociados; 45% de la acciones para Wilfrido y 45% para mí; 7% para Milito y 3% para Manuel Vargas, papá y hermano de Wilfrido, respectivamente. Formalmente asumo las funciones de gerente general de la empresa. Estrenamos oficina. Soy el estratega de todo un plan: la conquista del primer lugar. Esta pretensión a Wilfrido le resulta risible; su función es básicamente musical. Ante la carga de tanto trabajo -sigo siendo el bajista- decido entrenar a Manuel Vargas en la venta. Lo hace súper bien. Se convierte en el gerente de ese departamento. Sale nuestra tercera producción, esta vez bajo la Distribuidora de Discos Karen, luego Karen Records. Bienvenido Rodríguez, presidente de Karen está comprometido totalmente con nuestro proyecto. Toda la plataforma promocional de Karen está con nosotros: disc Jockeys, DJs, prensa, TV… El poder de Karen es determinante para el éxito del proyecto, tanto nacional como internacional. Mi padre, cuya influencia fue muy importante para que lográramos el apoyo de la prensa escrita, radial y televisada, escribe la dedicatoria de la tercera producción…finaliza con la frase del poeta Rubén Darío: “paso a la juventud”. Dialécticamente ya se evidencia el relevo de lo viejo por lo nuevo. Johnny Ventura comienza a sentir una fuerte y peligrosa competencia. Ya no somos los “carajitos”, como él solía llamarnos, ni su “fuerte competencia” es Félix Del Rosario. En 1975 logramos nuestra primera gira: nos contrata Alvarito Ortiz para el Happy Hills Casino de New York; ese mismo año también viajamos a Puerto Rico. Se está sintiendo el “movimiento beduino”. Ingresa Domingo Bautista al equipo como relacionista público. Luego se convierte en gerente de promoción. 1976, entiendo como una necesidad que para lograr la caída definitiva del imperio de Johnny Ventura tenemos que formar otras agrupaciones con músicos jóvenes y así provocar un “movimiento musical joven” que haga lucir “lo de Johnny” como algo viejo, del pasado. Aunque Bienvenido no está de acuerdo surgen “Los Hijos Del Rey (soy su primer director, pues necesitábamos tener control del grupo…), así como “La Patrulla 15”. Johnny comete un gravísimo error: auspicia a “La Gran Orquesta” de Bonny Cepeda; no entiende nuestra táctica. Aunque no controlado por nosotros todo esto da como resultado el nacimiento de una caterva de grupos. La Dialéctica en acción… Bienvenido Rodríguez sugiere la integración de Willy Rodríguez y Pena Manso a nuestro equipo. El ataque se pone bien agrio, agrísimo.  Junto a Karen Records, Bermúdez se convierte en un pilar importante del creciente “poder beduino”. Johnny graba “El negro se está cansando”. Para nosotros este tema pone de manifiesto que ya está “sangrando”…

El licenciado William Liriano, gerente de Johnny, sale de la empresa de éste, y para sorpresa de muchos, entra a la nuestra como asesor de venta y mercadeo. Joseph Cáceres, con su columna en El Nacional había logrado en pocos años convertirse en una fuerte fuente creadora de opinión. Teníamos que conquistarlo, pues estaba en la “acera de enfrente”, era uno de los asesores de Johnny. Conocía a Joseph mucho antes de ser periodista, pues fue novio de mi hermana Riccy durante sus tiempos de actor y director de teatro. Ya estando en El Nacional, siempre nos veíamos en el centro de belleza de mi hermana. Allí comienzo a “venderle” nuestro proyecto. Lo invito a varias de nuestras actividades; nos reunimos con Wilfrido varias veces en “La Jarra”, un centro cervecero de la Feria. Joseph, creo yo, había logrado sintonizar con nuestro proyecto, ya una realidad; poco a poco comienza su enamoramiento que con el tiempo lo lleva a ser parte de nuestro equipo de asesores. 1977, salgo de la empresa: Wilfrido ya se cree Wilfrido Vargas; el imperio de Johnny había caído. Mi renuncia crea una gran conmoción, básicamente porque tanto Wilfrido como Bienvenido sospechan que iba a pasar al “club de los monos”. ¡Zafa! Durante una reunión les aseguro que nunca haría algo para “desbaratar con los pies lo que había hecho con la “cabeza”. Hasta 1997, sigo asesorando a Wilfrido de una forma u otra. Wilfrido Vargas y sus Beduinos” es uno de mis éxitos. A propósito, nunca he reclamado mi 45%.

El Nacional

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