Reportajes

A pesar de las  dificultades y el hacinamiento

A pesar de las  dificultades y el hacinamiento

SANTIAGO   Cuando los recursos económicos no les permiten vivir de manera digna y con las comodidades que desearía cualquier persona, entonces algunos ven como solución ideal “las pensiones”.

Son mayormente quienes vienen de otros pueblos en busca del trabajo que no consiguieron en sus localidades, aquí lo consiguen, pero el salario sólo les alcanza para satisfacer sus necesidades básicas sin lujos ni comodidades.

Las pensiones son estos lugares caracterizados por el bajo costo de la renta, los problemas constantes de escasez de agua,  la proximidad de las habitaciones y el alto índice de personas que ahí residen, “es raro, encontrar pensiones desocupadas en estos tiempos”.

Al llegar al lugar  y mirar el panorama te encuentras perdido o más bien desubicado y es que tantas habitaciones con el mismo concepto una al lado de la otra tienden a confundirte.

A simple vista no existe diferencia marcada entre ellas.

Es un  lugar grande con muchas habitaciones es la concepción de la mayoría con respecto a las pensiones

Quizás de ahí deriva la confianza entre los vecinos en estas viviendas.

Sin espacio para tender sus ropas, los que habitan en estas zonas se ven en la necesidad de decorarla con las piezas que cuelgan en los muros y que le dan un toque diferencial a estos lugares.

Ropas colgando en las ventanas y en los muros es una de las señales que te indica que has arribado a una “pensión”.

En estos espacios residen en su mayoría ciudadanos haitianos, dos por habitación por lo general,  por lo que encontrar una persona que hable tu mismo idioma en una pensión ya se ha convertido en un reto.

Y lo que se observa en los interiores del lugar es “deprimente”.

Una habitación oscura, con paredes carentes de pintura y precariedad de espacio es la imagen panorámica que se capta cuando una puerta se abre y te introduces a la habitación.

Es como si estuviera condicionada para destilar miseria y descuido.

Pese al mal estado  en que se encuentran estos espacios, decenas de personas recurren a ellos y es que el precio de la renta que en su mayoría circunda entre 2,000 y 2,500 pesos, les convence aunque el lugar les deprima.

El dato

Gonzalo Núñez, quien tiene un negocio en el primer nivel de una pensión en el  ensanche Espaillat de esta ciudad, da testimonio de que allí,  los moradores son por lo general de nacionalidad haitiana y otros dominicanos que trabajan desde tempranas horas de la mañana y regresan en la noche,  por lo que sostuvo que casi nadie los ve.

Con respecto a los operativos iniciados por la Policía en las distintas pensiones de la ciudad, dijo estar de acuerdo, puesto que esto contribuirá a la seguridad del lugar y a mejorar la organización en estos espacios,  indicó.

Persecución

Recientemente  la Policía realizó una serie de  operativos en barrios selectivos de esta ciudad, durante los que  allanó decenas de pensiones en busca de armas, drogas, delincuentes y prófugos de la Justicia.

El Nacional

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