Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

Desde un primer momento,  el debate en torno  al Presupuesto  General del Estado 2012 fue mal encaminado porque la discusión  no debió centrarse en  la pertinencia de que se aumente  tal o cual partida, en razón de que   fue un proyecto atado a un acuerdo con el FMI que le mutiló posibilidad de movilidad al gasto publico.

Lo importante no es estar a favor o en contra de que se destine el 4% del PIB a la educación, sino si es posible cumplir con esa ley a partir de los ingresos previstos y de las  metas que  debe  cumplir el gobierno.

En  esa Ley de Gastos se hizo un gran esfuerzo por conciliar lo posible con lo ideal como lo demuestra el hecho de que Educación (13%) y Salud Publica (11%) son punteros en la asignación, con incrementos en el primero de 20 mil millones  y  de  unos seis mil millones en el segundo.

Para que se tenga una idea del nivel de atadura de  ese ley con respecto al acuerdo con el FMI,  se señala que  la transferencia  al Banco Central para cumplir con la ley de capitalización de esa entidad ascenderá en 2012 a 23 mil 834.3 millones de pesos, una suma mayor que  las asignadas a 19 ministerios e instituciones públicas.

En diciembre, el Gobierno debe trasferir al Banco Central 4 mil millones  para completar los 18 mil millones consignados en el Presupuesto 2011, una suma tres veces mayor a la del ministerio de Turismo (RD$1,025.72).

Esa ley  que procura  conjurar el déficit cuasi fiscal del Banco Central  en un periodo de diez anos, es consecuencia del desastre  que se produjo durante la segunda mitad del gobierno de Hipólito Mejía, cuando quebraron   grandes bancos  y se fue a pique la macroeconomía, con pérdidas del 23% de  las riquezas  acumuladas  desde el día  antes de la llegada de Colon.

En tres  anos,  el Poder Ejecutivo habrá transferido  al Banco Central unos 67 mil  millones de pesos para el cumplimiento de una ley que procura recoger un enorme déficit generado durante la administración del presidente Mejía. Ese dinero  tendría mejor destino en Educación, pero no se puede.

El presidente Mejía dijo que se sintió avergonzado por la gran cantidad de cónsules y vicecónsules en Europa y Estados Unidos, pero  esa indignación debería sentirla también porque los contribuyentes pagaran  casi 70 mil millones de pesos por el desastre  durante su gobierno.

 Relaciones Exteriores apenas  tendrá en 2012 una partida de  4 mil 937 millones, por lo que  esos  funcionarios  no constituyen causa  básica de que a la educación no se le asigne más recursos.

Como paradoja de la vida, los contribuyentes dominicanos pagarán por 10 años más de 200 mil millones de pesos a causa de la desgracia  económica y financiera acaecida durante una gestión cuyo presidente se ha convertido en un abanderado del 4% para la educación.

El Nacional

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