El candidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien tras los resultados de las encuestas más acreditadas se considera virtual presidente electo, ha reiterado la designación de un procurador independiente como parte de su compromiso para adecentar el Poder Judicial y combatir males que tanto han manchado la imagen de la nación, como la corrupción y la impunidad.
Pero cada vez que Luis Abinader habla de un jefe del Ministerio Público sin ataduras políticas asumo que se refiere a que él, de juramentarse el 16 de agosto como jefe del Estado, no intervendrá en las decisiones que competan al funcionario. Porque de no ser así ese procurador tendría que fabricarlo o importarlo, puesto que con la independencia política que exige aquí no lo encontraría.
La militancia o simpatía partidaria no es ningún estigma para descalificar una persona para desempeñar un cargo, sin importar que demande de tanta independencia como el de procurador general de la República. La principal condición en cualquier candidato es que sea responsable. Y por supuesto que conozca sus atribuciones.
En el PRM existen profesionales probos y competentes, aptos para desempeñar cualquier posición con eficiencia y honradez.
No está de más recordar que con los llamados independientes en posiciones de responsabilidad no se ha tenido la mejor experiencia. Han llegado sin supuestas ataduras, representando a la sociedad civil, y terminado al servicio del poder de turno, incluso jugando papeles tan ominosos como el de aquel presidente de la Junta Central Electoral (JCE) que en unas votaciones violó el carácter secreto del sufragio al exhibir la boleta marcada con su candidato favorito.
O los jueces de la Suprema Corte de Justicia que optaron por violar la ley, como reconocieron algunos, antes que acusar al Ejecutivo de desconocer la Constitución en un célebre contrato de préstamo.
Que irresponsables hayan privilegiado los intereses de su partido sobre la institucionalidad no es para juzgarlos a todos con la misma vara.
El interés de Abinader en un procurador independiente es más que loable frente a los encubrimientos y la politización de escándalos que han sacudido a la población. Pero deja mucho que desear, incluso hasta sobre la integridad de la gente de su partido, si para aplicar la ley tiene que salir a buscar fuera a los encargados.
El PRM y sus aliados cuentan con una caterva de profesionales que por probidad y responsabilidad pueden desempeñar el cargo. Basta con que no haya interferencias y se respete sus atribuciones. Así Abinader no tiene que complicarse con la fabricación o importación de un funcionario independiente.
Por: Luis Pérez Casanova
l.casanova@elnacional.com.do

