Opinión

Abril de siempre

Abril de siempre

La Revolución de Abril, episodio histórico del que hoy se cumplen 53 años, se erige como una de las más soberbias demostraciones de arrojo, sacrificio y determinación del pueblo dominicano por alcanzar la anhelada democracia, conculcada a su retorno después de 31 años de cruenta dictadura.

El golpe de Estado contra el gobierno democrático de Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, se constituyó en causa directa de la sublevación de la joven oficialidad militar contra el régimen de facto del Triunvirato y la posterior insurrección popular, sustentada en el reclamo de la vuelta a la constitucionalidad.

A pesar de más de tres décadas de satrapía, y de que fue pasajero el resplandor del sol de la libertad a lo largo de 157 años de República, los dominicanos, como entusiastas artesanos, modelaron en elecciones libres el rostro de la democracia, que fue pisoteado siete meses después por remanentes de la tiranía e incrédulos de la historia.

La culpa por los más de tres mil muertos que causó esa conflagración civil, convertida luego en guerra patria por la grosera intervención militar de Estados Unidos, recae sobre las élites civiles y militares que malograron el anhelo colectivo de democracia, libertad y equidad, consagrado en la Constitución de 1963.

Una joven oficialidad, liderada por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, se sublevó contra un mando militar golpista, enfermo de represión y heredero de la tiranía que en vano quiso aplastar el reclamo de retorno a la constitucionalidad, consigna que fue respaldada con las armas por soldados y civiles que enhestaron la bandera de la dignidad y el decoro.

Presentes y futuras generaciones deben preservar por siempre el recuerdo de la Revolución de Abril en el más relevante lugar de la memoria histórica nacional, porque esa insurrección popular ha legado como imperecedera lección que el pueblo dominicano jamás abdicara a su sagrado derecho a vivir en democracia y libertad.

La historia brinda también votos de respeto a los oficiales y soldados que combatieron del lado del Ejército regular en la creencia de que cumplían con su deber, aunque, claro está que mantendrá por siempre en el zafacón del desprecio a quienes de manera consciente intentaron ahogar en sangre el sueño de libertad de los dominicanos.

Una patria agradecida recuerda hoy a los héroes y mártires de la Revolución de Abril liderada por el presidente coronel Francisco Alberto Caamaño, junto a muchos buenos hijos, quienes ofrendaron sus vidas en la lucha por la democracia, la libertad y la equidad.

El Nacional

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