En la entrega pasada vimos que, a pesar de no ser producto de una reflexión ni de una estrategia consciente reflejada en la agenda binacional domínico-haitiana, sino emanada de una negociación extra-regional, el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) entre los Estados del Cariforo y la Unión Europea que se aplica desde finales de diciembre del 2008 representa una excelente oportunidad para profundizar el proceso de integración comercial.
A tales efectos, la Preferencia Regional negociada en el EPA implica, en términos de apertura comercial, que cualquier trato más favorable otorgado por un Estados miembro del Cariforo bajo este acuerdo a la UE, deberá también ser automáticamente extendido a todos y a cada uno de los demás 14 países que integran el esquema caribeño.
A pesar de que se acordó en el EPA que Haití no tendría que hacer extensivo a la RD este tipo de tratamiento recíproco hasta los cinco años posteriores a la firma del acuerdo, en un primer momento el EPA despertó un fuerte rechazo en sectores empresariales haitianos por los efectos que, cumplido el plazo, la Preferencia Regional podría acarrear en el comercio bilateral, en términos de una mayor y mejorado acceso al mercado haitiano para los productos dominicanos, caribeños y europeos.
Para intentar revertir este desaire diplomático a sus socios en este nuevo esquema de cooperación, el vecino país condicionó la firma del EPA al significativo aumento de aranceles a una serie de productos, entre ellos muchos que no manufacturan, y conformaron una lista negativa que los protege indefinidamente de la competencia que genera las preferencias comerciales regionales que promueve el EPA. A pesar de ello, Haití no ha ratificado el EPA aun, pero tampoco lo está implementando de manera provisional.
Esta semana el Parlamento Europeo recién aprobó una resolución en la que establece que, para octubre del 2014, a los países que no han firmado ni ratificado el EPA se les retirarán todas las preferencias que prevé el acuerdo y se les aplicará el Sistema Generalizado de Preferencias. En el caso específico de Haití, sólo se quedaría con el esquema «Todo menos armas», desde el cual todas la exportaciones de los países menos desarrollados del mundo a la UE entran libres de aranceles a territorio de la UE, menos las armas.
Este escenario sin EPA no convendría al país por lo siguiente: a pesar de que el arancel consolidado haitiano es de un 2.8% ad valórem, lo que hace de esa economía una de las más abiertas del mundo, la rectificación arancelaria acordada por esa nación y la UE también implica preferencias de un 20% de descuento del arancel común de nación más favorecida, lo que coloca las exportaciones dominicanas de alimentos e insumos para la construcción en una situación privilegiada para competir con las provenientes de Centroamérica, Brasil, Canadá y Florida por el mercado haitiano.
En consecuencia, se recomienda a la RD promover la adhesión de Haití a un tratado internacional vinculante como lo es el EPA, con estructuras de administración de un acuerdo de asociación comercial y de cooperación que mejorará los aspectos institucionales de un intercambio de bienes que ya monta los US$ 1,000 millones anuales.

