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Agenda global y RD

Agenda global y RD

En esta ocasión quiero hablarles acerca de los objetivos de la denominada ‘agenda global’ y a propósito de la migración ilegal haitiana. Sobre la agenda global se ha teorizado mucho y se ha puesto a volar la imaginación de muchos ciudadanos, cimentándose teorías conspirativas. Quiero marcar lejanía con las teorías conspirativas que proliferan hoy en día, pero, considero que debemos poner atención a lo que se mueve con respecto a esta migración ilegal desde el vecino país, por demás justificada por organismos internacionales, los que con su ejército de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), las que le sirven de caballería para “guerrear” a través de la informaciones interesadas y muchas veces manipuladas, en los territorios nacionales afectados, como es el caso de la República Dominicana. 

La ‘agenda global’ es una inteligente cronometría de cosas se han de hacer en determinados espacios geográficos y de tiempo, a través del desarrollo de programas, actividades y procesos, con metas determinadas en el espacio-tiempo y bajo responsabilidades puntuales. En nuestro caso se ha vuelto objetiva a través de evidencias reveladas sobre los esfuerzo por imponer la ideología de género, la aprobación de prácticas abortivas normadas, que han bloqueado la aprobación y promulgación del Código Procesal Penal. Es preciso apuntar, que a través del calendario de las últimas cuatro décadas, se notan unas “casualidades” muy reiteradas, que nos hacen pensar que se trata de metodologías y herramientas efectivas, constantemente colocadas en la palestra pública y el orden del día de los Congresos Nacionales, junto a los viejos y nuevos medios de comunicación de masas en todo el Planeta, no sólo en nuestro terruño.

Una de esas actividades ejecutadas desde la ‘agenda global’, que procuran desestabilizar geopolíticamente a las naciones, es la inmigración ilegal y masiva. Tal y como dije al principio, sobre esa temática quiero desarrollar este artículo, al que he titulado de la forma en que se encabeza estas líneas.

Los dominicanos somos descuidados y olvidadizos, de eso se aprovechan las élites haitianas y sobre esa conducta -al parecer no tan subjetivo de mi lupa- se está desarrollando un plan enmarcado en la agenda global que busca empobrecernos y socavar nuestros cimientos culturales. Se trata de la inmigración ilegal, programada según el nivel de crisis en Haití, que va “mordiendo y soplando” como hacen los ratones para comerse los pies de las personas, en forma paulatina, pero permanente y, en ocasiones, en un masticar masivo, cuando el sueño es profundo.

La Comunidad Internacional no está interesada en solucionar la crisis de la nación haitiana, ellos están jugando a una política de desgaste con la nación dominicana, sabiendo que los haitianos son un pueblo que acciona con poco razonamiento, debido a su nivel educativo, por cuestiones culturales e inclusive, por razones artísticas. Sobre esta idea, recuerdo no con mucha precisión, una conversación con don Juan Bosch en el sector de Villa Juana, en donde afirmaba: “Los dominicanos somos un pueblo noble, de mucha fe, que cultivamos el cuento, la poesía, el teatro con gran sentido crítico, exigiéndonos calidad narrativa y escénica”. En esa ocasión diferenciaba a los haitianos de los dominicanos, afirmando que: “ellos son un pueblo de acción y nosotros un pueblo de reacción, porque somos culturalmente distintos”.

Nosotros estamos siendo demasiado pasivos frente al problema haitiano y esta realidad puede terminar con una “reacción” inesperada para quienes buscan la solución al drama haitiano en los linderos dominicanos. El presidente Abinader tiene que arreciar sus acciones al respecto de la migración ilegal, esencialmente la que viene desde Haití, porque nosotros fundamos la nacionalidad desde una ocupación haitiana y las élites haitianas se han encargado de construir una ideología anti-dominicana en los nacionales haitianos, a través de la educación formal e informal. En ese sentido, los dominicanos tenemos el deber de colocarnos frente a las intenciones de los globalistas, levantando nuestra posición firme y decidida contra esas intenciones.

Para quienes viven acusando a los dominicanos activos, de racistas anti-haitianos, les digo, que las acciones políticas haitianas impactan nuestra realidad social y política, porque su inestabilidad significa migración hacia el Este, lo que significa, menos trabajo, menos salud controlada en variables epidemiológicas, culturización inversa y cinturones de miseria para nuestro territorio.

Pero, además, les recuerdo el pensamiento duartiano que reza: “Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes excesivamente superiores, y veo como los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente.  Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor; pero los dominicanos, que en tantas ocasiones han vertido gloriosamente su sangre, ¿lo habrán hecho para sellar la afrenta de que en sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano?

Por Francisco Cruz Pascual

El Nacional

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