Opinión

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Veloz Maggiolo y Tolentino

1.- Los dos trabajos forman parte de “Gastronomía dominicana. Historia del sabor criollo” (356 páginas, Colección Cultural Codetel, Editora Corripio, 2007), pero hay que tratarlos por separado.

 De la primera a la página 83, el investigador Marcio Veloz Maggiolo se ocupa de lo que pudo ser la dieta de los habitantes originales del nuevo continente, de estas islas y costas caribeñas y en particular de Haití, Babeque o Bohío (“La dieta aborigen precolombina. Apuntes para una gastronomía silvestre”). Hugo Tolentino desarrolla su trabajo de la página 85 a la 348, “Itinerario histórico de la gastronomía dominicana”.

 (Lamentable que la telefónica no haya dedicado mejor esfuerzo a la distribución de esta contribución al estudio de la historia por la gastronomía. Pero hay tiempo. Esos ejemplares deben estar por ahí. Codetel puede consultar a la Academia de la Historia para conocer el nombre de los destinatarios naturales de la obra).

 El trabajo del antropólogo y arqueólogo es formal. Veloz Maggiolo deja de lado su quehacer literario y dedica cada una de sus páginas a las referencias de hallazgos científicos del pasado y del presente, a la cita de autoridades y autores y al trazado de una línea que, en busca de la dieta original, va de las sociedades aborígenes recolectoras a las agricultoras, tuvieran o no alfarería.

 El autor es un maestro de cátedra agradable, de los que enseñan sin que los discípulos se den cuenta, pero en esta ocasión se aferra a los principios de la disciplina que toca y no sale a soñar siquiera un poco. Mantiene en dura vigilia a sus lectores.

 En cementerios y otros yacimientos aborígenes hay restos humanos y de animales y vegetales que la arqueología rastrea hasta remontarse a tiempos “antes de Cristo”, en la recolección en manglares, mares y montes de plantas endémicas hasta a la agricultura de la yuca y la guáyiga, y otros alimentos como las babosas de tierra, las iguanas, los “perros mudos” y los grandes peces de espinas que pasan a ser huesos.

 El trabajo de Veloz Maggiolo conduce a la necesidad de estudiar su texto, salvo que la inteligencia del lector –no es, ni por asomo, el caso-, le permita aprender y fijar de una sentada “La dieta aborigen precolombina. Apuntes para una gastronomía silvestre”.

 Obra de consulta obligada de su publicación en adelante, este texto pasa a la bibliografía que necesita el estudio exhaustivo e integral de la historia, desde el principio de que “somos lo que comemos” y otros parámetros fuera de la gastronomía pero vinculados con el todo que son el hombre y su humanidad desde que se puso de pie en función de individuo y en función de comunidad.

El Nacional

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