Ante el nuevo brote de la COVID-19, que tiene como epicentro el Gran Santo Domingo (GSD), las autoridades emitieron una alerta epidemiológica, reimponiendo restricciones dentro del ámbito laboral, transporte y actividades artísticas, mientras se llama a la población a vacunarse. Desafortunadamente, transitamos por el mismo escenario que los países suramericanos y esta nueva “ola epidémica” puede ser la mas grave de todas.
Los casos reportados están aumentando en cada semana epidemiológica, las tasas de positividad están por encima del 10%, en ocasiones hasta un 20% (aun cuando se realizan más de 8 mil pruebas de PCR diariamente). Las unidades de cuidados intensivos (UCI)aumentaron su ocupación por encima del 50% y en la región metropolitana del GSD esdifícil encontrar UCI disponibles.
De acuerdo a la opinión de reputados médicos clínicos, estamos frente a una nueva variante donde las manifestaciones clínicas son más graves, elusivas de rápida evolución, que afectan principalmente a personas con edades entre 18 y 51 años que no se han vacunado.
El presidente admite lo difícil que resulta retornar al total confinamiento, por lo que ha reiterado su llamado a la población a cumplir con el protocolo de prevención pandémica: usar mascarillas, mantener el distanciamiento, lavarse las manos, y vacunarse. Concomitantemente se mantiene el infame “toque de queda”
En múltiples ocasiones hemos señalado que debería evaluarse el impacto del toque de queda en la transmisión del virus, puesto que hay otras medidas de salud pública que son más costo- efectivas y que no han sido implementadas, o ejecutadas a medias; me refiero a la búsqueda y aislamiento efectivo de los contactos.
De igual manera, el ingreso al país debe ser previa la presentación de una prueba reciente de PCR, sobre todo para evitar la entrada de variantes en sus países de origen. Aunque la cadena de transmisión supone que la infección llega a Haití vía Republica Dominicana, es de esperarse que dada las precarias condiciones de salud y la ausencia de vacunación allí, pronto se revierta esta tendencia.
En una población cansada de acuartelamientos, que ya perdió el miedo al virus, con nuevas variantes y una cobertura baja de vacunación, ofrece el ambiente ideal, para que se desate una nueva y más grave ola epidémica, ya es solo cuestión de tiempo.
Por. Ernesto Guerrero
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