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Como resultado del calentamiento global en las últimas décadas, los glaciares (ríos de hielo) en Alaska, se están derritiendo a un ritmo alarmante. Las consecuencias de ese acontecimiento en tan lejano lugar se sentirán en países como el nuestro, en donde el aumento del nivel de las aguas en los océanos inundará las costas y harán desaparecer las playas.
En cumplimiento a mi lista de “por hacer en mi retiro”, hace dos semanas, mi esposa y yo abordamos un crucero y nos fuimos a conocer esas maravillas de la naturaleza antes de que desaparezcan. Este vasto territorio conocido también como “la última frontera”, además de una hermosa geografía es refugio de una amplia fauna, la cual vimos en su habitad natural: Ballenas, focas, salmones, osos, águilas, etc.
Lamentablemente, los incendios forestales ahora son más frecuentes, la población de insectos va en aumento y la temperatura en los ríos limita a los salmones llegar a su destino de desove. Durante la travesía y en cada una de las paradas, nos predicaban sobre la necesidad de proteger el medio ambiente y de reducir los factores que provocan el calentamiento global
Alaska es territorio de USA, que compraron a los rusos en 1867 por 7 millones de dólares; diez años después se descubrió oro y dio origen a una migración de mineros, vendedores, aventureros y prostitutas, que se establecieron en lo que hoy son sus pequeñas ciudades. Juneau (capital del estado); Ketchikan (capital del salmón); Skagway y Anchorage. Esta última con 300 mil habitantes, de los cuales, 4 mil de origen dominicano.
En invierno (octubre-abril) es frío con noches muy largas. El verano es la temporada de turismo (principal fuente de ingresos). Este año Anchorage rompió el récord de temperatura y en julio estaba más caliente que Santo Domingo. Los esquimales viviendo en iglús con sus perros arrastrando trineos solo son parte del imaginario, o de una tradición que ya no existe, pues la gente vive igual que en cualquier otro estado.
La Amazonía en llamas, poderosos huracanes devastando el caribe y el derretimiento de los polos, son signos de que el cambio climático no es una amenaza distante, sino que ya está aquí. Qué ironía y cuanta indignación saber que contrario a todas las recomendaciones, nosotros estamos instalando unas costosas plantas de carbón, cuyas emisiones de CO2 contribuirán significativamente al agravamiento del problema.

