Estamos en la última semana del 2011. A pesar de las fiestas de Navidad, Las canastas y baúles de más de 100 mil pesos para funcionarios con sueldos por encima del medio millón (que además manejan presupuestos y favorecen con éste a amigos), la proximidad de un nuevo año y la estabilidad macroeconómica; en las mentes de las personas existe la incertidumbre, hay un sentimiento colectivo de frustración hacia un ejercicio de gobierno personalista, ineficaz y excluyente que nos lega más pobres, mayor inseguridad ante la galopante delincuencia sustentada en un floreciente negocio de la droga que nos sitúa en los primeros planos mundiales.
Metidos en el proceso electoral, la gran desgracia del pueblo dominicano es que nos ha ido tan mal que hemos perdido hasta la esperanza.
Por lo regular hacemos planes personales y sociales para el año que se avecina, pero es una pena que en términos políticos no se piense en el interés colectivo, sino en las ventajas que se han de obtener si gana mi candidato y así mejorar mi vida y las de los míos. Estamos a las puertas de un sálvese quien pueda y donde lo único que importa es el beneficio particular, y mientras más sea mejor, aunque se j… los demás.
Para cerrar con broche de oro, nos vamos con muchísimos muertos de la delincuencia, entre ellos un paquete de feminicidios y cifras record de drogas incautadas, que, según los expertos, siempre es menos del 5% de la que se cuela.
Les pido excusas por lo trágico de esta entrega, y que quede claro: no soy pesimista, pero de todas formas estaré votando el golpe rumbo al pico Duarte junto a delegaciones de Venezuela y Cuba dedicada a la amistad de Fidel y Chávez que si son ejemplos vivientes de algo más que salud.

