Vagando en cuarentena
Por José Díaz (josed4606@gmail.com).-
Esta parte faltó de nuestro anterior artículo cuando recomendamos películas para la cuarentena: ““Flawles” con Robert de Niro, “Los Puentes sobre el Madison” y “Los Imperdonables” de Clint Eastwood, “Kung Fu Panda”, “Madagascar”, y por supuesto “El Padrino”.”
Voy a tomar una de ellas y me valdré de un ensayo de Allan Díaz sobre las prácticas docentes a través del cine.
«Kung Fu Panda» es una de mis 10 películas preferidas. Debo haberla visto unas 25 veces, 20 de ellas con mi hijo autista José del Carmen. Allan Díaz nos recrea la fantástica escena cuando Shifu alcanza en las escaleras al asustado Po:
«Po: -Míreme. Por favor ¿Cómo voy a vencer a TaiLung? Ni siquiera puedo escapar de usted. Shifu: -Lo vencerás porque tú eres el guerrero dragón.
Po: – Usted no cree eso, nunca lo creyó, desde que llegué se quiso deshacer de mí. Shifu: -Sí, eso quería, pero ahora te pido que confíes en tu maestro como yo debo confiar en el mío.
Po: -No es mi maestro, y no soy el guerrero dragón. Shifu: -¿Y por qué no te rendiste? Sabías que quería deshacerme de ti y te quedaste. Po: -Sí, me quedé. Me quedé porque cada vez que me lanzaba una piedra o me decía que apestaba me dolía, pero nunca me dolerá más de lo que me duele todos los días ser yo. Me quedé porque creí que si alguien podría cambiarme, hacerme… no tan yo, era usted, el mejor maestro de kung fu de toda China. Shifu: -Pero puedo cambiarte, puedo convertirte en el guerrero dragón y lo haré. Po: -Por favor, si TaiLung ya viene en camino. Y aunque se tarde cien años en llegar ¿qué hará usted para convertir esto (Po se toca a sí mismo) en el guerrero dragón? ¿Qué?
Shifu: -¡No lo sé!.Po: -Eso pensé.
Lo primero que hace Shifu para enderezarse como maestro es recuperar el respeto de su discípulo, y nos sirve mucho en estos días de reflexión obligatoria en “algo más que salud”.

