Divagando en cuarentena
Por José Díaz
(asesaijd@gmail.com).-
II
Cerrando las divagaciones de la entrega anterior, a propósito de los cuadros en mi biblioteca. En la pared opuesta hay una litografía de uno de mis ídolos Fidel Alejandro Castro Ruz y a su lado, otro de ellos: Marlon Brando en un poster gigante personificando a Vito Corleone “El Padrino”. Los dos con trayectoria de vidas coherentes y dignas.
Fidel en la cúspide de las figuras del siglo pasado. Delante de ellos, fotos de mis tres hijos varones, todos José Díaz: conversando con el primogénito cuando contaba con 26 años, con el más pequeño en el pico Duarte hace 6 años, y con el del medio, en sus años escolares, este posee la condición de autismo. Me llevo muy bien con los tres y estamos seguros que todos los José Díaz estamos buenos.
Más hacia la izquierda hay un dibujo de Mafalda. Crecí junto a ella, adorándola, aprendiendo de su humildad y dignidad, a pesar de ser argentina; lo Pintó Anabel, hija de mi esposa. Al lado una foto que me autografió Juan Bosch en 1985, él fue mi maestro en la política y la vida, así como ejemplo a seguir, así lo establecí en mi libro sobre él: “Ni santo ni mesías, solo Juan Bosch”. Que pena que…
Al lado del librero un grabado de Jesús. He ido y venido en mi concepción sobre El Mesías, pero siempre en el tope de mi admiración.
Encima de los libreros dos fotos más de mi hijo autista, el original de mi título de bachiller y una foto de 1994 en el “Valle del Tetero” en el pico Duarte. De mis 38 viajes a las lomas de Canela Lázaro y Bautista Rancier es la foto que más me retrata tal cual soy.
Pueden faltar cuadros de personas o personajes cercanos a mis afectos en esta ya larga existencia: Serrat, Po, Ho Chi Minh y Pedro Martínez, por ejemplo, pero la muestra presentada da una pista del ser que, divagando en cuarentena, les parió a “algo más que salud”.

