Injuria
En 1994, una galardonada comunicadora acudió revestida de su arrogancia y petulancia a las oficinas del presidente de la Asociación Médica Dominicana (AMD) a la sazón mi hermano en los afectos Santiago Castro Ventura y sin cita, con camarógrafo pidió entrevistar a Chago, y este no la recibió, quiso insistir presionando a las secretarias porque ella era “fulana de tal” y no toleraba que no la recibieran, y fruto de su insistencia creó un incidente que obligó a mi amigo Santiago Castro a salir y decirle mirándola fijamente:
“Usted puede ser quien se crea, pero a mi no me interesa concederle una entrevista, y ese es mi derecho”. La engreída comunicadora no tuvo más remedio que recoger sus cosas e irse rumiando su herida vanidad.
26 años después esa reconocida “periodista” la que nunca me ha merecido credibilidad, pues anda a la caza de reputaciones que destruir, enmascarándolas en informaciones sobre uno que otrodelincuente, y eso fue precisamente lo que intentó hacer el sábado pasado cuando trataba lo que entiende son negocios turbios de un familiar del presidente, y que posee compañías que participan como suplidores de instituciones del gobierno.
Alega que esas empresas participaron en numerosos concursos y gracias a las influencias de su cabeza, “Tuvieron la suerte de ganar”, y entre las instituciones que lista esta Promese/Cal, la que coloca al final del reportaje con los montos más altos alcanzados, y fruto de su comentario se infiere que la empresa de ese señor, que ganó, fue favorecida por las autoridades de Promese, y por ende del Dr. Enriquillo Matos, cien veces más serio, honesto y digno que ella, que perteneciéndole estar en el comité de compras no asiste a las licitaciones, y que esa empresa llegó tercera en el concurso y se le concedió este porque las dos que ganaron no garantizaban la entrega del producto, cuya calidad es garantizada por una comisión externa del ministerio de salud.
Aquello de “calumnia, que algo queda” no le servirá a la periodista, y de eso estamos seguros en “algo más que salud”.
Por. José Díaz
asesaijd@gmail.com

