El PLD camino al abismo
La sociedad requiere de la solidez de sus instituciones para caminar hacia el desarrollo, y el Partido de la Liberacion Dominicana es una de ellas, pero lamentablemente camina hacia el despeñadero por la acción de sus mismos miembros.
Es una pena que ahora aparezcan dos o tres de los responsables de su descalabro queriendo lavarse las manos como Pilatos en procura de aparentar no ser parte del caos, o para ponerse donde el capitán los vea, tal como se lo enrostraria el secretario de Industria y Comercio, de que lo que buscan es notoriedad para ser tomados en cuenta en los decretos.
El PLD de hoy día, que sólo sirve para servirle a su presidente y éste a su vez les deja caer sus boronitas. Lo increible del caso es que él ha sido el gran benefiaciado de ese proceso de apertura.
Cuando los ideólogos del proceso de sacar de sus paredes al PLD tomaron la iniciativa, tuvieron la precaución de diseñar, aunque fuera mínimamente, las líneas disciplinarias que garantizaran la unida partidaria, la disciplina, los objetivos estratégicos, los principios humanistas y la táctica y la estrategia que llevasen hacia una sociedad más sana, más humana rescatando los postulados de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón y Caamaño.
A la cabeza de la apertura estuvo Norge Botello, el único que tuvo el arrojo de enfrentarse al líder, que luchaba por mantener la ortodoxia; recuerden que siendo Norge presidente de la Cámara de Diputados es que hace sus planteamientos y enfrenta al Comité Político, Lo excluyen y ni siquiera salió electo al Comité Central en 1991 y tuvo que ser escogido por la tercera parte que le correspondía escoger al Comité Central.
Entre la dirigencia del PLD muchos comulgaban con los planteamientos de Norge, pero no tuvieron el valor de arriesgar sus posiciones y medrando en las sombras esperaron a que la misma mecánica partidaria exigiera un cambio para sumarse al carro de la apertura, ésos mismos que luego abjuraron y se alinearon con Leonel Fernández, el nino bueno apadrinado por don Juan en la precandidatura a la Presidencia en 1995. Norge y Euclides Gutiérrez fueron los perdedores.
La cerrada estructura de círculos de estudios y comités de base, con una amplia gama de exigencias y compromisos que obligaban a dedicarle gran parte de nuestro tiempo a las tareas partidarias , y que si eran descuidadas podrían implicar la expulsión; un Comité Central de sólo 25 miembros y un Comité Político de 7 y órganos ejecutores, como las secretarías, con membresia limitada a dirigentes de probada militancia, como los activistas nacionales, empezó a ser permeada al crearse los organismos apéndices a la estructura: los Comités de Trabajo, que eran especies de circulistas con menos compromisos, los Comités de Defensa, que se agruparon acorde a una exigencia social y no recibían la carga de trabajo de los circulistas, y se escogían entre aquellos ciudadanos que mostraban simpatía más decidida pero que, por una razón u otra, no podían asumir el rol de un circulista. También se disminuyeron las exigencias para alcanzar la mebresía y en esa onda se crearon los Comités Intermedios Especiales, en los que participaban profesionales y companeros con condiciones sociales particulares, pero que a la postre vino a establecer odiosas diferencias en una masa de miembros que era, pensaba y actuaba igual.
Este proceso de apertura sano, bien intencionado, inteligente, necesario, empujado por uno de los dirigentes más puros que ha tenido no solo el PLD, sino toda la política dominicana, Norge Botello, fue desvirtuada por oportunistas que se aprovecharon de la ausencia de don Juan y de la mal formación de los nuevos integrantes del PLD que llegaban por manadas a través de esos organismos de masas, muchas veces influenciada por las simpatías que iba recibiendo el PLD desde los sindicatos, en los organismos populares, aparte de ser empujada por la prédica de honestidad llevada a la práctica por las ejecutorias de nuestros primeros regidores, síndicos y congresistas.
Este crecimiento no afectaba la estructura, resguardada por los métodos de trabajo y la disciplina instituida, pero ésta fue resqubrajándose con las acciones de los grupos hasta llegar al sálvese quien pueda actual que nos regala expresiones como: El secretario de Educación, Melanio Paredes, criticó ayer la decisión de «sacrificar el gasto social en tiempos de crisis» porque entiende que «si los indicadores de salud y educación se deterioran, cuando se supere la crisis se habrá perdido la competitividad».
O las de Euclides, Alejandrina y Felucho que para nostros no son mas que poses, pero de eso ya trataremos en la próxima de «algo mas que salud».
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