52 Años
Pasadas las 11 de la noche del 8 de octubre de 1971 el teniente VAAG acompañado de los 5 rasos de la policía que tenía asignado en una oficina de hacer tropelías en el Departamento de Radio Patrulla, no tuvo los cojones para marcharle al Mayor General Ramón Montes Arache, que ya sobreaviso por los taxistas que había escuchado la llamada que hora antes realizara el teniente convocando sus subalternos porque esa noche matarían al segundo hombre en trascendencia de la Revolución de Abril, salía junto a uno de los sargentos que lo acompañaron en ella y era uno de sus gualdaespaldas y según me contara él, años despues uno de los hombres más guapos que conocía. Montes Arache, desafiante, y viendo al frente los policías, esperó unos 10 minutos y nada.
En esa entrevista que me dio, y aparece en mi libro “Mártires por error”, me aseguró que si lo hubiesen enfrentado el teniente VAAG y sus rasos no hubieran matado a los cinco clubistas del “Héctor J. Díaz” a los que pasada la medianoche apresaron en el barrio 27 de febrero “porque esa noche el no se iría en blanco”.
Luego de torturarlos sacó a Rubén Darío Sandoval y Reyes Florentino Santana y exposados le disparó a quemarropa por Quita Sueño de Haina, 40 minutos despues fue a buscar a Gerardo Bautista Gómez y a Rdhames Peláez Tejada y por unos matorrales de la autopista “Las Américas” también le disparó exposados.
Regresó a buscar el último Víctor Fernando Checo a quien planeaba asesinar por Villa Mella para que al quedar dispersos los cadáveres no los relacionarán, pero ya amanecía y decidió dispararle dentro del carro. Dejó cientos de pruebas y todos los rasos testimoniaron que fue él quien los mató.
Nunca fue preso. Era hijo de un exjefe de la Policía. No dio el espacio para tratar la otra estúpida guerra. Será en la próxima de “algo más que salud”.

