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 Ambigüedades de una premiación

 Ambigüedades de una premiación

El premio literario internacional  Pedro Henríquez Ureña,  recién creado por el Estado dominicano y entregado de inmediato al puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, no ha generado  en la comunidad intelectual el entusiasmo  que merece una acción de tal envergadura.

El galardón, dotado de veinticinco mil dólares, reconocerá la obra de toda la vida  de un  escritor iberoamericano.

Fue entregado la noche del 29 de abril en medio del barullo de la feria del libro.  El poeta Miguel D. Mena, único dominicano miembro del jurado,  relató lo siguiente: “Anoche fue el Premio Pedro Henríquez Ureña y las hermosas palabras de Luis Rafael Sánchez. Pienso que pudieron ir muchísimos más «intelectuales» dominicanos que los que asistieron.

No vi a ninguno de los escritores de los 60 ni de los 70, ningún novelista o cuentista o dramaturgo de importancia (salvo a Giovanny Cruz y a Carlos Castro)”.

El  premio fue instituido mediante  el decreto presidencial    93-13, el  cual adolece de lamentables  imprecisiones. Uno de los considerandos  recuerda que  Henríquez Ureña (1884-1946) constituye la más alta cumbre de la crítica literaria iberoamericana en la primera mitad del siglo XX y que aun sirve de parangón e inspiración para una pléyade de creadores y pensadores provenientes de América Latina y España.

PHU fue crítico, filólogo, lingüista y maestro, autor de una gramática de la lengua española, idioma en el que produjo toda su obra.  Pero el decreto insiste en referirse  a la cultura iberoamericana. E insiste tanto en ello que mueve a pensar que se confunde  este concepto con el de hispanoamericano.

Sin duda, Henríquez Ureña  fue  un escritor de la lengua española. Conocía otros idiomas, pero el  que defendía, estudiaba y enseñaba era el  castellano.  Fue su trabajo, podría decirse. Por eso no entiendo  el artículo tres del decreto mencionado, que es hasta  ahora el único reglamento  del premio.

 Dice: “El premio será concedido a dos creadores iberoamericanos en cualquiera de los géneros en que se manifiesta la inventiva literaria, la crítica literaria, o el pensamiento  humanístico en su despliegue histórico  o contemporáneo y donde se articule una reflexión  en torno a la expresión iberoamericana”.

Pero el artículo cuatro  no se queda atrás en cuanto a confusión, pues  indica que “Dichos escritores iberoamericanos podrán serlo por nacimiento, origen, naturalización y/o residencia”. O sea, -pienso yo ingenuamente- que un ciudadano alemán residente en Brasil califica para recibir este galardón. Brasil es todo Iberoamérica.

Para fines de un premio como ése, lo primero  a tomar en cuenta es la lengua en la que escribe el autor. Francisco Ayala lo dijo: “La patria de un escritor es su lengua”. Si  de algún modelo ha de  partir este premio, es del Miguel de Cervantes, dotado de 125 mil euros, el cual entrega el rey de España en absoluta solemnidad. 

¿Quién es el otro  escritor premiado?

El  premio con el  que se honrará  la memoria de  la más alta figura de las letras dominicanas fue instituido el 27 de marzo de 2013.  Días después se informó tímidamente que el autor seleccionado era Luis Rafael Sánchez, novelista y dramaturgo de Puerto Rico. Pero el artículo nueve del decreto 93-13  señala  que serán dos los autores que reciban el lauro.

Veamos: “El premio tendrá una dotación de dos (2) premios en metálico de veinticinco mil dólares (US$25,000.00), un (1) diploma de acreditación y una (1) escultura creada por un artista dominicano”. ¿Quién es el otro  escritor premiado? ¿Para cuándo se dejó la entrega? ¿Será que en cada versión  concederán la distinción a un dominicano y a un extranjero? No sé…

A propósito de dominicanos, los compatriotas de Pedro Henríquez Ureña y del presidente Medina si bien  somos iberoamericanos, mejor nos identificamos como hispanoamericanos, pero al parecer estamos incluidos como posibles beneficiarios del lauro, lo cual no está dicho  explícitamente pero sí implícitamente en el decreto.

Un señalamiento que quita esperanza a los autores dominicanos  está contenido en el artículo  seis, el cual de paso  crea confusión con  aquello de “las obras y las personalidades premiadas”. ¿Qué obras? No deja de ser   chocante que  un premio originado en un país de habla hispana  exija que  los autores hayan “mostrado, a través de su producción, solidaridad y compromiso con la promoción de la cultura iberoamericana”.

¿Dónde se indica implícitamente que los dominicanos tienen acceso a ese premio?  Se deduce del  artículo ocho, el cual dice que “El premio no podrá otorgarse a escritores que ostenten, al momento, posiciones relacionadas directamente con la organización del mismo”, entiéndase el ministro de Cultura, los viceministros, el comisario del Premio, el director de Gestión Literaria, y los demás funcionarios del Ministerio, que obviamente  han de  ser dominicanos.

El más importante reconocimiento a la obra de por vida a un escritor de  habla  -y escritura-  en lengua española lo es sin duda el premio Miguel de Cervantes, aunque no sea éste el de mayor dotación  económica. El Pedro Henríquez Ureña, generosamente creado por el gobierno dominicano, podría ser el segundo  de este tipo.

El jurado está compuesto por intelectuales en los que se destaca su vínculo con la obra de Pedro Henríquez Ureña, que aunque son de origen hispanoamericano, residen en Europa y América del Norte. Las academias de la lengua  española de los países americanos han sido ignoradas, y no es bueno que esto ocurra con un premio de esta categoría. ¿Quién propondrá los candidatos al premio PHU?

Como insiste el decreto con la cultura iberoamericana, me permito insistir con  el Cervantes, oficialmente llamado  Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, que es concedido anualmente por el Ministerio de Cultura de España a propuesta de las Academias de la Lengua de los países de habla hispana. Lo han recibido veinte escritores españoles y dieciocho hispanoamericanos. 

Procede tapar estos baches cuando se  elabore  el reglamento del premio, por Pedro Henríquez Ureña y por la lengua española.

UN APUNTE

Considerando

“Que al premiar a dos figuras destacadas de las letras iberoamericanas el pueblo dominicano a través del Ministerio de Cultura de la Republica Dominicana y el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña, reconoce su pertenencia a la comunidad de pueblos hispanohablantes”.

El Nacional

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