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Apuesta arriesgada para Mario Monti, que se lanza en la batalla electoral

Apuesta arriesgada para Mario Monti, que se lanza en la batalla electoral

ROMA, 29 Dic 2012 (AFP) – El jefe saliente del gobierno italiano Mario Monti, que anunció el viernes su intención de lanzarse a la batalla electoral, hace una apuesta arriesgada al aceptar ser el líder de una coalición centrista y reformadora que entrará en liza para dirigir a Italia en las legislativas del 24 y 25 de febrero.

Hasta la declaración del viernes, Monti, un excomisario europeo que dirigió durante un año un gobierno de tecnócratas, se había mostrado prudente y ambiguo.

«Sus oponentes ya se pusieron los guantes de boxeo y golpearán cada vez más fuerte», estima Antonio Polito, editorialista del diario Corriere della Sera, el periódico de referencia de la península.

Su colega del diario La Repubblica (izquierda), Massimo Giannini, formula un análisis similar: «Monti deja de ser el ‘candidato reticente’ para hacer una entrada en política como ‘candidato militante’ […] un intento que lo coloca en una posición inevitable de enfrentamiento entre la derecha y la izquierda».

«Será interesante ver cual es su calibre de combatiente», observa Antonio Polito. Un papel nuevo para Monti, exprofesor de economía, que durante los trece meses que estuvo en el poder contó con el apoyo en el parlamento de una mayoría transversal e híbrida de alianza entre la izquierda, el centro y la derecha de Silvio Berlusconi.

«Con la derecha, la ruptura ya está consumada», constata Massimo Giannini. Prueba de ello son los ataques de Silvio Berlusconi, candidato por sexta vez al cargo de primer ministro, contra las medidas de austeridad y los aumentos de impuestos decididos por Monti, acusado de haberse «doblegado» frente a la Unión Europea.

Berlusconi consideró este sábado como «una gran decepción» la entrada en campaña de Monti, que con esa decisión «perdió mucha credibilidad».

«El centro, dirigido por Monti, deberá alcanzar un acuerdo poselectoral, y no preelectoral, con la izquierda, que servirá para garantizar una mayoría», advierte el editorialista. Pero, «la campaña electoral está destinada a encenderse con la rivalidad entre el jefe de gobierno y el secretario del Partido Demócrata» (izquierda), Pier Luigi Bersani, cuyo partido es favorito en las encuestas.

 «El resultado puede ser nulo para todos», concluye Giannini.

«En el mejor escenario, la coalición que apoya a Monti llegará en segundo lugar y deberá entonces alcanzar un acuerdo con el vencedor», subraya también Antonio Polito.

 Un acuerdo que será aún más difícil de obtener si las dos partes se despedazan durante la campaña: Monti no esconde sus intenciones de ir a buscar votos en la franja más centrista de la izquierda italiana.

El eje tradicional derecha-izquierda tiene un valor histórico, simbólico y sustancial sobre los temas de redistribución de los recursos» pero «el verdadero eje que sirve a Italia es el que apuesta por Europa y por las reformas necesarias», afirmó Monti el viernes.

Unas declaraciones que condujeron a Pier Luigi Bersani a pedir a Monti que precisara «si aceptaría una alianza con el PD, que será el primer partido italiano, o si se posiciona como un adversario».

Según Antonio Noto, del instituto de sondeo IPR Marketing, una coalición encabezada por Monti podría alcanzar el 24% de las intenciones de voto, lo que lo convertiría en el segundo partido italiano, detrás del Partido demócrata, que se espera que obtenga un 30%.

En esa configuración, Monti y Bersani estarían obligados a unirse. Un escenario que eriza al partido de Silvio Berlusconi (Pueblo de la Libertad) que, según las encuestas, obtendría un 15 a 16% de intenciones de voto.

Mario Monti se embarca así en una aventura incierta que también podría indisponer al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que deberá nombrar al próximo presidente del Consejo, un rol crucial en el caso de que no se alcance una mayoría clara.

  

El Nacional

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